jaime rodríguez arana

El sentido de los derechos sociales fundamentales (I)

En estos derechos fundamentales, frente a los clásicos: los civiles y políticos, que son derechos de libertad en los que los Poderes públicos no deben intervenir, la actuación es esencial, es nuclear para que en efecto se pueda realizar el derecho.

Sobre el principio de la legalidad

Por eso, aunque nos encontremos en el reino del Derecho privado, la Sociedad pública o Ente instrumental de que se trate deberá cumplir con los principios de mérito y capacidad para la selección y promoción de su personal, así como con los principios de publicidad y concurrencia para la contratación.La pretendida huida del Derecho Administrativo al Derecho Privado teóricamente ha sido, según espacios y tiempos, real.

El bienestar

En un Estado así concebido el individuo se convierte en una pieza de la maquinaria de producción y en una unidad de consumo y, por ende, se ve privado de sus derechos más elementales si no se somete a la lógica de este Estado, quedando arrumbados su libertad, su iniciativa, su espontaneidad, su creatividad, y reducida su condición a la de pieza uniforme en el engranaje social, con una libertad aparente reducida al ámbito de la privacidad.Así las cosas, someramente descritas, la reforma del llamado Estado de bienestar no ha sido tarea de un liberalismo rampante como algunos han pretendido hacer creer.

Pandemia y Administración

Más bien como señala el Tribunal Constitucional en una sentencia de 7 de febrero de 1984 debe definirse a través de la colaboración y cooperación entre Administraciones públicas y agentes sociales.En estos años, a pesar de los esfuerzos que se han realizado por adecuar la planta y la estructura de las Administraciones públicas a la realidad, lo cierto y verdad, durante la crisis de COVID-19 todos lo experimentamos, es que todavía disponemos de estructuras anquilosadas y, lo que es más grave, todavía habitan muchas inercias y resistencias a los cambios en la mente de no pocos dirigentes y altos administradores públicos.En una sociedad democrática como la nuestra, los ciudadanos sabemos que las Administraciones públicas, los procedimientos y las estructuras públicas no son de propiedad de políticos y funcionarios, sino de todos y cada uno de los ciudadanos.

Ulrich Beck (I)

Precisamos regulaciones globales para que el Derecho acompañe a las decisiones económicas y financieras globales.    No es aceptable que mientras ciertos países acceden sin problema al mercado de productos de protección sanitaria frente a la pandemia, otros deban esperar largas colas justamente en momentos de emergencia humanitaria.Además, si como parece la democracia debe instalarse también en las estructuras globales o universales, es menester pensar y diseñar un nuevo sistema político en el que, efectivamente, la ciudadanía a nivel global tenga el poder que le corresponde en una democracia.

Los derechos sociales fundamentales (I)

El derecho fundamental al mínimo vital o existencial debe estar cubierto en nuestras sociedades y, a partir de este suelo mínimo, a través de los principios de progresividad y prohibición de la regresividad de las medidas sociales, se debe caminar hacia mayores cotas de dignidad en el ejercicio de los derechos fundamentales de la persona.En España, como sabemos, siguiendo la tradición alemana, no están reconocidos los derechos sociales fundamentales como derechos fundamentales de la persona, y, por tanto, no disponen de las consiguientes garantías de protección jurisdiccional a través del procedimiento especial sumario y preferente que diseña la Constitución.

Buena administración y realización de derechos sociales fundamentales

Una vez establecido el piso mínimo, el mínimo vital, el paso siguiente es de la progresión en el ejercicio de los derechos sociales fundamentales y la prohibición de su regresividad.Si no existen esas condiciones mínimas para que la dignidad se realice mínimamente entonces la persona sufre un daño que no tiene el deber jurídico de soportar de ninguna manera, incluso en el caso de que no esté dispuesta recibir ayuda porque incluso en este caso existe un deber esencial de los Poderes públicos de no permitir que ninguna persona pueda quedar a la intemperie aun cuando esa sea su elección.

El servicio objetivo al interés general (I)

En sentido contrario, bien se puede afirmar que la Administración en una democracia no es, ni mucho menos, ni la dueña del interés general, ni la dueña de los procedimientos, ni la dueña de las instituciones públicas.

Islam, islamismo y terrorismo

Es verdad que todavía, a pesar del tiempo transcurrido, el Islam mantiene algunas costumbres y prácticas que debemos criticar y que buena cosa sería que comprendieran el sentido genuino de la libertad, de la dignidad de la mujer y el sentido de la democracia pluralista.Como es sabido, una de las causas de esta situación reside en que en la sociedad islámica la autoridad estatal y la religiosa se confunden.Otra razón se debe a que Occidente, a diferencia del Islam, sostuvo con Tomás de Aquino que la razón y la fe son dos ámbitos intelectualmente armónicos, complementarios pero diferentes.También conviene llamar la atención sobre algunos aspectos del Occidente actual, del Occidente de la crisis moral en que estamos instalados, como puede ser la aparición de un individualismo y consumismo feroz que dificulta la participación real de la ciudadanía y la emergencia, como decía Alexis de Tocqueville, del despotismo blando, una forma de autoritarismo sutil que se manifiesta en la fuerza de las minorías tecnoestructurales al mando de las terminales partidarias y financieras, impermeables a la vitalidad real que late en la misma sociedad civil.La baja intensidad del pluralismo y la libertad entre nosotros, junto a la degradación moral que campa a sus anchas, aliada con el individualismo insolidario, escandaliza a muchas personas y explica, que no justifica, las aventuras fundamentalistas de jóvenes europeos que se alistan en un ejército de muerte engañados en búsqueda de la pureza de ciertos “valores” y de un sueldo que por estos lares no encuentran.Fareed Rafiq Zakaria, escritor y periodista indio-norteamericano, señalaba no hace mucho que el fundamentalismo islámico nace del fracaso de la modernización en el mundo musulmán.

Globalización y principios generales (y II)

Algo que, por lo que se ve, todavía no ha sido bien asumido pues de nuevo volvemos a una nueva crisis a la que aplicamos viejos soluciones, viejas formas de manipulación y propaganda.

Globalización y principios generales (I)

Se celebra un nuevo aniversario de la declaración universal de los derechos humanos todos los días 10 de diciembre y casi nadie saca a relucir la realidad de lo que ocurre, porque tal cosa podría contrariar la forma de vida de esos funcionarios de las tecnoestructuras, publicas y privadas, que se han acostumbrado nada menos que a vivir, y nada mal, de los grandes principios fundantes del pensamiento democrático, mientras millones y millones de personas apenas cuentan para nada, tal y como hoy refleja la amarga realidad que estamos viviendo en todo el mundo salvo.Cuando los principios generales del Derecho, también a nivel global, están presentes en el diseño, itinerario, aplicación e interpretación de las normas jurídicas, éstas tienen sentido, son congruentes y se ordenan a alcanzar criterios de justicia.

La utilidad de lo inútil (y II)

Es decir, en lugar de castigar a las clases medias y bajas, si se combate frontalmente la corrupción se podrían evitar el despilfarro general que impide invertir en los problemas reales de las personas, de la gente corriente y moliente que sufre una situación que otros han creado, lo que es notoriamente injusto.En este sentido, el profesor de Calabria es bien crítico cuándo señala que hoy los gobiernos se ceban con los más frágiles y vulnerables, lo que es muy injusto en un contexto en el que no sólo hay corrupción en los Estados, sino también en las grandes empresas, algunas de las cuales colocan el dinero que obtienen en paraísos fiscales y luego se declaran en bancarrota.

La utilidad de lo inútil (I)

Para este profesor de la Universidad de Calabria es urgente regresar al cultivo de ciertos saberes, la filosofía, la literatura, el arte o la música entre otros, que aunque no reportan beneficios materiales, sirven para alimentar la mente y potenciar esa dimensión espiritual que nos ayuda a evitar la deshumanización de la humanidad.En efecto, cuándo todo se reduce a intercambio económico, a lucro, a beneficio crematístico, se va amputando, y de qué forma, la realidad espiritual, que es la que nos ayuda a calibrar valores como la verdad, la belleza, la libertad o la igualdad, tan huérfanos en este tiempo en que vivimos.En este sentido, sino se produce un cambio de rumbo en las formas y métodos docentes de escuelas y universidades, seguiremos contribuyendo a formar ciudadanos en serie para que sean deglutidos por ese voraz mercado en el que unos pocos deciden lo que hay que comer, lo que hay que beber, lo que hay que vestir, y hasta lo que hay que leer o lo que se debe pensar para salir adelante y escalar posiciones.

Persona y derechos sociales

Es lo que acontece, por ejemplo, en el Ordenamiento constitucional español, en el que efectivamente, estos derechos se enmarcan en los Principios rectores de la política social y económica.

Los gobiernos locales (y II)

Una vuelta a lo local, me parece, ojalá desde posiciones moderadas y equilibradas.En los últimos tiempos es relativamente frecuente encontrarse con una pluralidad de iniciativas, aproximaciones, reflexiones y propuestas encaminadas todas ellas, en su conjunto, a replantear las relaciones que deben regir la posición respectiva de las Comunidades Autónomas y de las Entidades Locales y aún quizás a replantear la posición del sistema local en el conjunto del ordenamiento autonómico del Estado.

La cláusula del Estado Social

En palabras del Tribunal Constitucional español, sentencia 18/1984: “la sujeción de los Poderes públicos a la Constitución se traduce en un deber positivo de dar efectividad a tales derechos en cuanto a su vigencia en la vida social, deber que afecta al legislador, al ejecutivo y a los jueces y tribunales en el ámbito de sus funciones respectivas”.

Los valores democráticos (I)

Y es lo que ha advertido Isaiah Berlin al subrayar el carácter específicamente pluralista de la democracia, que exige consulta y compromiso, y que reconoce las reivindicaciones -los derechos- de grupos e individuos a los cuales, excepto en situaciones de crisis extrema, está prohibido excluir de las decisiones democráticas.Democracia y relativismo, Democracia y pluralismo son binomios importantes para desentrañar la profunda crisis en que se encuentra, nos guste o no, hoy la idea democrática.

Poder y fuerza: la razón de estado

Al final, sorprendentemente, la racionalidad se instrumentaliza al servicio del poder y el Derecho se convierte en un fino mecanismo de multiplicación, propagación y consolidación del poder, de la fuerza.Hoy, en tiempos de pandemia, en que resucitan las hábitos tiránicos y autoritarios ante la extensión de los poderes del Estado de emergencia, es cada viz más importante el empeño diario de la ciudadanía por el ejercicio diario y responsable de todas y cada una de las libertades.

Derecho y coactividad

La fuerza es, desde esta perspectiva, medio y contenido de las normas jurídicas, por lo que el Derecho en esta concepción se asienta básicamente sobre la realidad del poder.

Imputación y responsabilidad (I)

Por eso, la pretensión de desconectar la actuación de sus consecuencias es, sencillamente, una operación dirigida claramente a volver al pasado, al Antiguo Régimen, a través de sutiles y sofisticados caminos: una vuelta a la irresponsabilidad, algo que el Estado de Derecho combatió intensamente.Imputación en sentido escrito, como enseña Mauro Ronco en su trabajo sobre La relación entre la imputación y la responsabilidad, de obligada lectura en esta materia, se refiere a atribuir a alguien.