Fernando Jáuregui

Gento y los Gentos de ochenta

Ahora que la enseñanza de la Historia se ha convertido en una asignatura menor, creo que conviene reflexionar sobre cuánto le debemos a ese pasado que los más jóvenes desprecian, porque lo ignoran.Confieso que hoy me lanzo a escribir estas líneas con la tristeza de acabarme de enterar de la muerte, a los ochenta y ocho, de Paco Gento, un enorme futbolista que jamás hubiese cedido a la tentación de convertirse en una de esas ‘estrellonas’ inasequibles que, como el tenista que usted y yo sabemos, se saltan, por soberbia y prepotencia, reglas y cánones perfectamente lógicos.Como Gento, paisano admirado, a quien seguí antaño en no pocos partidos, el país está lleno de octogenarios, gentes de mérito, unos conocidos y en plena actividad –cómo olvidar a José Luis Gómez, al padre Angel, Marcelino Oreja, Mario Vargas Llosa, Antonio López, Concha Velasco, Miquel Roca y tantos más–, otros retirados, disfrutando al máximo posible de los años de vida que les resten, en medio de las incertidumbres y lamentos que sobre todas nuestras cabezas arroja la pandemia.Debemos, en todo caso, un homenaje a estos mayores que consumieron sus vidas para que nosotros pudiésemos disfrutar de otra algo más desahogada, mejor.

Cuando las vacas van de mítin

O sea, traducido a escala nacional, que Pablo Casado intenta cerrar filas con la unidad de los ‘populares’ y Pedro Sánchez prepara el Falcon para recorrer tierras castellanas --mañana o pasado serán andaluzas-- antes de que lo haga Yolanda Díaz, que poco a poco se convierte en un educado, pero contundente, rival interno.Cuando las vacas van de mitin es que algo está modificándose sustancialmente en los usos y costumbres de la política.

Los Reyes Magos de Casado confinado

Hasta ahora, Pedro Sánchez golea en los mensajes en positivo frente a los reñidores que hacen oposición de lo mínimo, sin entrar a combatir en los boquetes que se abren, desde la apropiación del Estado, la opacidad y el afán por mantenerse en el poder, en el barco de nuestra democracia.Deseo lo mejor para Pablo Casado y que acierte, porque obvio es que el país precisa de una alternativa moderada y dialogante.

Periodismo irresponsable

Pero, a la vez, me quema la sensación de que, a veces, estamos haciendo un periodismo algo irresponsable.

Cómo pueden ellos hacer que 2022 sea de verdad feliz

Por lo mismo, no he entendido, si no es en clave puramente partidaria, el anticipo de las elecciones autonómicas en Castilla y León ni entendería la razón -ya digo, más allá del partidismo más egocéntrico_por la que se pudiese hacer lo mismo en Andalucía.Mis peticiones para 2022 pasan por el deseo de que haya pactos transversales en esos al menos diez grandes temas que precisa de acuerdos de Estado entre el PSOE y el PP, desde la renovación del poder judicial hasta la reforma de algunos aspectos de la Constitución para, por ejemplo, fortalecer el papel de la Corona.

Balances que no cuadran

Que no se haya celebrado ese debate en siete años es una anomalía democrática, pero lo es aún mayor el que desde hace año y medio el presidente del Gobierno y el líder de la oposición no hayan tenido ocasión de hablar a solas sobre los muchos temas pendientes de acuerdos de Estado.Nadie ha hecho una enumeración de cuáles son esas graves cuestiones pendientes de que ambos las aborden con voluntad de arreglarlas, pero me temo que ni siqueira coincidirían socialistas y ‘populares’ en toda la lista.A mi modo de ver, son precisos estos pactos: sanitario, de educación, de Justicia –incluyendo la designación del fiscal general del Estado, además de la renovación del gobierno de los jueces–, territorial –el líder de la oposición debería participar en las conferencias de presidentes autonómicos–, sobre las negociaciones con el Govern catalán, sobre la España vaciada.Y, aún más importantes, un acuerdo sobre la distribución de los fondos europeos, sobre la elaboración de una Ley de la Corona y sobre una cierta reforma constitucional que modernice en algunos aspectos clave nuestra ley fundamental y haga que pueda cumplirse en algunos aspectos hoy prácticamente imposibles de cumplir.

El ‘mensaje de las mascarillas’ del Rey

En la noche más mágica del año tiene una oportunidad de conectar con esos millones de personas que, ajenas a los plácemes por anticipado y a las descalificaciones derivadas del apriorismo político, anhelan escuchar y recibir su mensaje.Este año que se nos va no ha sido, ciertamente, un año más: hemos visto y sentido cosas que jamás antes habían ocurrido, y supongo que tales cosas quedarán plasmadas, desde el asalto al Capitolio y la marcha de Trump hasta la nevada del siglo, en los resúmenes periodísticos del año.

Juan Carlos, vuelve a casa por Navidad

Pero JCI es todo un símbolo de nuestro pasado por conquistar y consolidar la democracia, y eso también tiene un valor a la hora de equilibrar balanzas.España no puede ser un país siempre a golpes con su inmediato pasado, y con ello me refiero tanto a los millones desviados del entorno de Don Juan Carlos como a los residuos de mala praxis en la política, de los que fue buena muestra la comparecencia este lunes de Mariano Rajoy en la comisión de investigación parlamentaria sobre el ‘caso Kitchen’, que es como decir también en otros casos en los que el Partido Popular está involucrado.

Perdamos toda esperanza: solo nos queda la Navidad

Quería conocer qué se dijo en los corrillos en los que no llegué a estar (hubo demasiados como para atenderlos a todos) y cuáles eran las reacciones de los distintos medios de comunicación al analizar discursos, miradas, silencios y ausencias.Que el presidente del Gobierno y el líder de la oposición se acusen mutuamente, ante los micrófonos al aire libre, de incumplir la ley fundamental resulta, cuando menos, tan deprimente como las ausencias de una parte de los representantes de los ciudadanos.

Años hablando de reforma y ya ve...

Otra muestra más de la miopía existente en la llamada clase política de nuestro país, que no acaba de enterarse, parece, de que hemos entrado en una nueva era y que cuarenta y tres años, en los que el mundo ha dado la vuelta como un calcetín, son más que suficientes para pensar en modificar algo para que no nos cambien, los huracanados vientos que a veces soplan en nuestros cogotes, todo.

Él no estará en el aniversario de la Constitución

El monarca, que es sin duda un rey impecable, participó, por activa o por pasiva, en aquella errónea decisión que sigue lastrando la plena normalidad política, como si no hubiese ya otros temas que la lastran: ahí está, sin ir más lejos, ese otro triste tercer aniversario, cumplido el 3 de este mes, que nos recuerda que el gobierno de los jueces lleva tres años sin renovar, quizá inconstitucionalmente.Es bueno celebrar, aunque sea con todas las restricciones y cautelas dictadas por la pandemia maldita, que nuestra ley fundamental lleve cuarenta y tres años vigente, aunque, como dije, necesita retoques que la vigoricen y actualicen en no pocos aspectos, algo siempre difícil en un país, el nuestro, en el que la falta de entendimiento y consenso entre las fuerzas políticas nacionales es ya un signo lamentablemente distintivo.

2050 o así

Entre otras cosas, porque el porcentaje de independentistas en el País Vasco se ha reducido, dicen los eusko barómetros, a poco más del veinte por ciento de la población.Y en cuanto al ‘plan 2050’que un día, hace no mucho, nos presentó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya digo: no creo que él esté por entonces en el palacio de La Moncloa para corroborar todo lo que en el plan se dice, aunque me temo que de aquel tocho, que tan orgullosamente dieron a la luz, casi nadie se acuerda ya de nada.

Pero ¿habrá fiesta de la Constitución o no?

Un encuentro interesante para los periodistas, al que suelen asistir los ex de la UCD, militares y, hasta ahora, jueces (ya veremos si por esas fechas se ha acordado la renovación del Consejo del Poder Judicial y si aminoran las tensiones que el tema está generando) y nunca los diputados nacionalistas.A veces, lo que es significativo adquiere la categoría de la importancia.

Esto huele a una larga precampaña

Es esta una operación política que parece muy cuidadosamente milimetrada, aunque aún nadie pueda predecir si acabará saliendo a flote.Bueno, pero Sánchez tampoco está quieto precisamente: el viernes se fotografiaba con Macron en París --no le habrá gustado mucho eso a la candidata socialista Anne Hidalgo, pese a que Sánchez acudió a apoyarla en un acto en la capital francesa--; este sábado aparecía radiante en el congreso regional del PSOE de Madrid que daba el espaldarazo a Juan Lobato, la nueva ‘estrella ascendente’ del PSOE; y este domingo, el presidente viajaba a la Comunidad Valenciana, concretamente a Benidorm, a clausurar el congreso regional del PSPV, con Ximo Puig como gran ‘paterfamilias’ y uno de los ‘barones’ más fuertes e influyentes desde esa Comunidad Valenciana, ya se ve, tan cuidada por todos los partidos.

Escribo tapándome la nariz

Pero ya se sabe que en la ramplona política española el que se mueve no sale en la foto.El Parlamento, y con él los partidos que se han hecho cómplices de este enjuague, y de paso el conjunto de los poderes de Montesquieu, salen profundamente tocados de este lance.

Sánchez, algo más de 30 segundos... con Casado

Así, hay que reconocer al presidente que en el frente exterior este fin de semana ha recopilado éxitos indudables, al margen de que Joe Biden no le haya distinguido más que con un protocolario abandono de la mano presidencial norteamericana en el presidencial hombro español, cosa de la que medios opositores se mofaban este domingo: otros treinta segundos arrancados a Biden, decían.Pero lo que se silenciaba era que el gesto es anticipo de unas sin duda buenas relaciones con Washington, que se escenificarán de manera contundente en la presencia de Biden en Madrid dentro de siete meses, en la ‘cumbre’ de la OTAN. Eso, cada minuto de tal ‘cumbre’, cada encuentro a solas con los mandatarios occidentales, está ya pactado y bien pactado, planificado y bien planificado.Yo diría que más bien los problemas exteriores de España se hallan en la UE, donde se examinan con lupa las cuentas --que no salen del todo, pese a la propaganda oficial-- y la calidad de la democracia española, que presenta, yo diría, algunos altibajos.

Sánchez engorda su álbum de fotos

Y más a un político obsesionado, como él, por la imagen.Este finde, en Roma, además de estrechar protocolariamente la mano de Biden, que ya llegará algún día el encuentro bilateral, Sánchez se verá en el G-20 con más de media docena de dirigentes de otros tantos países y con los responsables del FMI, de la OCDE, del Banco Mundial...

El PSOE es bastante más que el sanchismo

Creo que ambos comprenden, aunque son entusiastas de la cosa, que hay que mirar más allá de 2023 (que es el horizonte electoralista en el que se paran las previsiones), para que la socialdemocracia española no corra el riesgo de sufrir descalabros parecidos a los del PS Francés, italiano o del PASOK griego.Ese peligro, en todo caso, ni está cercano (ya digo que aquí se piensa apenas en las elecciones de 2023) ni nadie piensa, en su caso, en soslayarlo.

El único que llevaba corbata

Por cierto, todos ellos, incluso Guerra, ausentes del 40 congreso, con la excepción de Joaquín Almunia, que allí estaba, como Zapatero, en su calidad de ex secretario general del partido.Pero, alfilerazos y educadas indirectas al margen, lo cierto es que el congreso, una vez que el único hombre con corbata aceptó acudir, es una balsa de aceite.

Pedro I ‘el aplaudido’

Pero en este 40 congreso del PSOE no hay nubes ni ruidos molestos que actúen de sordina para los plácemes: Pedro Sánchez saldrá de este cónclave, en el que no se detectan voces realmente críticas -hasta Felipe González asistirá, dicen que sin reticencias-, más victorioso de lo que nunca lo estuviese secretario general alguno.Qué duda cabe de que Sánchez ha sabido o podido meterse al partido en un bolsillo, algo impensable cuando, hace cinco años, fue expulsado casi a patadas de la sede de Ferraz y todos le daban por políticamente muerto.