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Esto de hoy no me lo pierdo

Sin descartar sorpresas, deserciones, renuncios o cualquier otra de las novedades con las que la política española nos sorprende cada día, el hecho es que este miércoles se celebra una sesión de control parlamentario en el Congreso que, en teoría, puede marcar historia. Porque el tradicional duelo Pedro Sánchez-Pablo Casado, más que en un control al Ejecutivo, puede convertirse en un ejercicio de introspección sobre lo que sucede en el principal partido de la oposición, incapaz ahora de ejercerla con un mínimo de eficacia.

La pregunta que Casado tiene prevista resulta, vista desde el convulso aquí y ahora, quizá algo extemporánea. Es la siguiente: “¿cuánto más está dispuesto a ceder a sus socios independentistas para seguir en La Moncloa?”. Ignoro, claro, por dónde saldrá Sánchez y cómo le replicará el aún presidente del Partido Popular, aún líder de la desmadejada oposición. Me sugieren que, incluso, Casado podría no formular su pregunta al presidente ofreciendo así un indicio de lo que podría interpretarse como un tirar la toalla. Veremos: yo creo que deberían ir, pero quizá piensen que es mejor evitarse el mal trago. Además, Casado tiene convocados a los ‘barones’ de su partido para este mismo día, y bastante tendrá con escuchar en la sala de juntas de Génova lo que va a escuchar.

Pero, en cualquier caso, ambos, Sánchez y Casado, que hasta la semana pasada eran los dos hombres decisivos en la política española, estarán pensando, sin duda, en muy otras cosas que en los ‘socios independentistas’. Bueno, este miércoles, Inés Arrimadas o Santiago Abascal, y todos los demás, estarán, obviamente, pensando en muy otra cosa que en el contenido de sus preguntas y respuestas en la sesión de control. Una sesión ‘fake’; más ‘fake’ que en ocasiones anteriores.

Quién lo iba a pensar, pero parece que Sánchez está ahora más cerca de Casado de lo que nunca lo haya estado. Quizá ambos se arrepientan ahora, ante el empuje de Isabel Díaz Ayuso, ante el auge de Vox, de no haberse entendido en mayor y mejor medida, en lugar de enrocarse en el ‘no a todo’ lo que procedía del otro lado. Ha sido una mala política la de ambos: no se construía nada, sino que, ya lo hemos visto, se destruía. Muchas veces han repetido muchas voces sensatas que habría que replantear la política española en muchos sentidos. Ahora vamos a ver, en la Cámara Baja, cómo muchos ‘casadistas’ en los escaños del Grupo Popular buscan, oportunistas, nuevos acomodos, pensando en el futuro inmediato. Pero ni Díaz Ayuso ni Alberto Núñez Feijoo, que parecen los ejes del futuro a corto plazo en la oposición, son diputados, lo que agrava otra carencia de la política española: casi nada de lo importante ocurre en el Parlamento, de lo que en parte tiene la culpa la presidencia ejercida por la señora Batet.

Mucha gente se pregunta dónde, en qué gabinete, en cuál covacha, está la mano que mece la cuna de todo este proceso que ha barrido al PP que conocíamos y, por tanto, a la mitad de la política española. Porque mano oculta, pensante y ejecutiva , presumiblemente tan poderosa como para impulsar manifestaciones, encuestas, editoriales, hay. Y seguramente no tiene despacho en sede parlamentaria.

En fin, yo, lo de este miércoles no me lo pierdo. No solamente porque expectación no falta, sino porque nos estamos jugando todos bastante en estos lances que, por cierto, tan mal se nos explican y tan mal se resuelven

Esto de hoy no me lo pierdo

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