Vaya con los cuatro y medio

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en más de una ocasión comenté mi extrañeza por la sorprendente lentitud del Nuncio en cubrir las vacantes obispales, a la vez que me llamaba la atención la rapidez con que se cubrió la de nuestra Diócesis y como quiera que en estos tiempos ni la Iglesia Católica es capaz de guardar un secreto, el Blog de “La Cigüeña de la Torre” desvela algo que nunca me hubiese imaginado, aunque de esta jerarquía se puede esperar todo. Sin entrar en otras elucubraciones comenta en su blog que hay un grupo de Cardenales que con la anuencia del Papa, a saber: Blázquez, Osoro, Omella y Escribano que suena menos, pero es el que manda en Zaragoza, que tienen derecho a veto para nombrar obispos y el Nuncio les ha de pedir permiso. Pero más me sorprendo al seguir leyendo el Blog cuando menciona como colaborador en el grupo de los cuatro magníficos a nuestro anterior Obispo De las Heras. Zasss y se me enciende la luz y empieza a cuadrar todo. Sospechaba que algo habría, pero les prometo, soy demasiado ingenuo, que no me lo podía imaginar, aunque viniendo del bipolar Papa Francisco, me creo todo. Hasta toma cuerpo mi tesis de que a este Papa no le importa la Iglesia

Al Papa lo defendí en cuanto a su trabajo ecuménico, y nos tenía ilusionados con la promesa de cambio que prometía, pero su cambio ha sido cabrear más al personal, despistar más a los fieles y si me permiten, hasta muchos momentos de falta de respeto a todos; a los suyos y a los contrarios. Desde aquel manotazo a una señora que le quería saludar, no había hecho algo tan singular como el pasado día 11 que estaba en una audiencia general y en medio de ella le sonó el teléfono, eso nos pasa todos, pero es que contestó y habló. Un maleducado.

Así está la cosa de mal y así está de desordenada, o peor. No se comprende la injerencia tan manifiesta y menos con sus ejemplos de administración de los censores. Así está la iglesia catalana, Madrid con sus fundaciones, Blázquez un inoperante y de Zaragoza poco lo conozco, y si le sumamos al ex de Mondoñedo… Es hora de no callar, porque estos no dejan ni el solar. No se puede creer en ellos.


Vaya con los cuatro y medio