La Marea también se cae del caballo

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AL final hay que reconocer que si por algo destacan los mareantes herculinos es por su facilidad para dar marcha atrás y convertir lo blanco en negro sin que ello les provoque el más mínimo rubor. A cuenta del centro de salud de A Falperra, los coruñeses han visto como, primero, se trasladaba a otro barrio, luego se montaba en un estrecho edificio de siete plantas (opción conocida por los habitantes del lugar como “Gyncana”, por aquello de imaginarse a los viejecitos sorteando escaleras para acceder a sus recetas) y, ahora, después de que desde María Pita se cansaran de asegurar que esa era la última opción, van y, con reunión con el conselleiro de por medio, están dispuestos no solo a adaptar sus exigencias a lo que diga la Xunta sino que, incluso, se muestran dispuestos a buscar otro lugar en el barrio. Es decir, que de un plumazo han dejado en pañales a Marx (Groucho, por supuesto, al otro solo lo concen de los posters) y han decidido que tenían unos principios, pero que si a Sanidade no le gustan, pues los cambian y a otro asunto. El único problema es que podrían haber llegado un poco antes a esta conclusión y, seguro que, a esta alturas, el mercado ya estaba rehabilitado y los enfermos de A Faperra, mejor atendidos. FOTO: Ferreiro y los suyos con el Conselleiro de Sanidade poco antes de ver la luz | quintana

La Marea también se cae del caballo