Ni el pato Donald resiste a Trump

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YA es una casualidad que el presidente de los Estados Unidos se llame Donald y el vicepresidente Mike. Casi casi como la pareja salida de la imaginación de Disney. Pero más allá de las coincidencias, lo que seguro que no se imaginaba el crionizado Walt es que el nombre de su pato estrella se iba a convertir en uno de los más odiados del país. Desde que Trump accedió a la presidencia del país, el apelativo ha caído en desgracia y las oficinas de registro apenas inscriben a niños con ese nombre. Queda por saber si la estadística también se cumple con la primera dama o sí, por el contrario, triunfan las Melanias. FOTO: Donald Trump | aec

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