Una iglesia con muchas dudas y poca valentía.

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A riesgo de ser pesado, me sigue preocupando el cisma que están a punto de provocar (quizás cuando lean esto, ya sabremos algo) una buena parte de la Iglesia Alemana que está muy enfadada con el Papa por su ratificación a la “no” bendición de las parejas homosexuales. Este conflicto va a marcar un hito en la historia posconciliar de la Iglesia Católica. El enfrentamiento es fuerte y radicalizado.


No me atrevo a vaticinar que va a pasar inmediatamente, quizás el incendio cismático se apague habrá ambigüedad y desorientación: la aceptación del “no” oficial y en la práctica lo que cada quien considere. Así solo conseguirán aplazar los problemas y seguramente la balanza política será más radical y desconfiada porque, entre otros, el Papan Francisco tiene mucha culpa de esto porque ha azuzado el enfado ya que, según dicen, habría confirmado previamente a quienes defienden el “sí” que él estaría a favor de la bendición y luego ratifico el “no”, y la peña se enfadó. Con razón. Corrobora esta tesis el hecho de que los círculos más cercanos al Papa siguen diciendo y escribiendo que el Papa está triste por la decisión del “no”.


Queda abierto la duda, que no hay nada peor, y mi opinión es que debió de ser “si” y creo que hay tantos argumentos a favor del Sí, como los esgrimidos a favor del No. Son caras de una misma moneda y ha faltado valentía.


La Iglesia Católica está pagando lo que cualquiera que vive en la duda cuando no coge el “toro por los cuernos”. Esta Iglesia Jerárquica no fue valiente con las directrices del Concilio Vaticano II y ha ido dando una de cal y otra de arena y ahora la casa se viene abajo empujada por los reproches y las posturas como la del Papa, “no, pero sí”.


Habría que saber la opinión de la Conferencia Episcopal que sigue callada, mirando a ver de dónde le viene el viento y más preocupada por los problemas, fruto también de las dudas, de la Iglesia Vasca y Catalana por un lado y por otro el escándalo inmobiliario de la Diócesis Madrileña y sus historias de Fundaciones que pronto explotarán y la pillará en… eso. Como siempre. ¡Ay las dudas!

Una iglesia con muchas dudas y poca valentía.