Arrimarse a otros

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Desde que un avispado industrial afincado en A Coruña decidió tomar el Shangai, mítico tren que tardaba 36 horas en realizar el trayecto desde la capital herculina a la Condal, y revolucionar el mundo del Prêt-à-porter nada se le ha perdido a los gallegos en Cataluña, a no ser un viaje turístico en bermudas. Así que los nacionalistas gallegos hagan causa con los mediterráneos tiene su gracia, sobre todo cuando aquellos pasan a saltos de los atlánticos. Curiosa fue la foto de Anxo Quintana con los de CiU en su momento, izquierdas y derechas contra un enemigo común, pero ahora ya no hay a quien arrimarse. La antigua intelectualidad gallega ve en esos nuevos líderes virtuales, eso, filosofía de pocas palabras y escaso contenido. Queda mucho por hacer aquí, antes que colaborar en casa ajena y lejana  en un edificio de multipropiedad en el que el orden no parece que vaya a existir. El trabajo nacional está a aquí, que los problemas que non invaden también nos anegan o nos secan.

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