La villa de Neda convirtió otra vez el pan de cada día en su fiesta singular

Feira do pan de Neda
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La lluvia lo puso difícil por momentos, pero la villa de Neda consiguió un año más celebrar por todo lo alto su Festa do Pan, un evento declarado de Interese Turístico de Galicia y que superó su vigesimosexta edición enriqueciéndose con un nuevo ingrediente, la Orde do Bolo Cachado. A los elementos ya tradicionales y esenciales cada año en la fiesta nedense, se sumó ayer el nacimiento de esta particular cofradía cuyos primeros miembros juraron ayer fidelidad al producto de su devoción.
El almirante jefe del Arsenal Militar, Manuel Garat; el presidente de Lucero del Alba, Andrés Pena; la conselleira de Medio Rural e Mar, Rosa Quintana; la directora xeral de la Axencia Galega de Turismo, Nava Castro; el ex-alcalde Carlos Pita –que no pudo asistir–, la presidenta de la Asociación de Amas de Casa del municipio, Fina Costa, el presidente de la Diputación, Diego Calvo; el director de las bodegas Reboreda Morgadía, Jacob Sanjurjo; el escritor Vicente Araguas y el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce se convirtieron en los primeros miembros de la orden y recibieron las medallas que así lo acreditan en el acto de apertura oficial de la Festa do Pan. La ceremonia, deslucida por la lluvia, fue dirigida por el periodista Germán Castro, que la abrió dando paso a la concejala de Turismo, Montse Rico, que agradeció la implicación de las panaderías y la asistencia del público, y al alcalde, Ignacio Cabezón, que destacó la larga relación de Neda y el pan.
Tal como recordó, la calidad de las aguas del Belelle dieron fama a los productos de los molinos nedenses y desde el siglo XVII su pan y sus bizcochos alimentaron a las tropas de la Armada Española.
El discurso del alcalde dio paso al juramento de los cofrades de la nueva Orde do Bolo Cachado. Fue uno de ellos, el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, el que a continuación inauguró oficialmente la fiesta con su pregón. La lluvia arreciaba en ese momento y cientos de personas se resguardaban ya en el interior de la gran carpa instalada para la comida. Cerca de mil comensales disfrutaron de un menú compuesto por paella, churrasco, bolla, pan y café, al precio de doce euros, este año sin las largas colas que en otras ocasiones se formaban ante la caseta de venta de tickets.
Las primeras horas de la mañana y las de la tarde, cuando dejó de llover, fueron las de mayor afluencia en los tradicionales puestos de las panaderías locales, donde se despachó pan, empanadas y dulces de excepcional calidad. Hubo también espacio para que diferentes ONG colocaran puestos informativos y los asistentes pudieron recorrer en una exposición las obras presentadas al concurso para decidir el cartel de la fiesta de este año.
Ni siquiera al mediodía, cuando más llovía, se suspendieron las actividades previstas. Así, el cantautor ferrolano Marcos Mella se encargó de la sesión vermú, que amenizó al público durante la comida popular a cubierto, y más tarde actuó Parranda La Nuestra. Por la noche, a partir de las nueve, estaba previsto un concierto de Gallaecia Big Band que al cierre de esta edición seguía también en pie.

de hoy al miércoles
Neda seguirá todavía de fiesta hasta el miércoles gracias a las celebraciones patronales en honor de Santa María. En su iglesia se celebrará hoy misa a las 12.30 horas, seguida de una procesión, fuegos artificiales y una sesión vermú a cargo de la orquesta Xente Nova. El escenario situado junto a la iglesia acogerá esta noche la primera verbena, a cargo de Gran Parada.
Los actos continuarán mañana con una sesión vermú amenizada por Fania Blanco Show y una verbena nocturna con la actuación de Panamá. El miércoles terminará el programa con una gran fiesta. n

La villa de Neda convirtió otra vez el pan de cada día en su fiesta singular