Reportaje | “Los pocos que tenemos el coche no lo podemos mover al faltar los papeles”

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El cierre de un negocio en la comarca no es una buena noticia. Nunca lo ha sido, a pesar de que los vecinos de Ferrol comiencen a acostumbrarse, aunque hay casos en los que la realidad lleva a algo más que a tener que lamentarse.
A finales del mes de junio la empresa concesionaria Motorkar, representante de prestigiosas marcas como Opel, Suzuki y Hyundai, anunció que entraba en suspensión de pagos y que sus 22 empleados, distribuidos entre tres centros y un taller, serían despedidos. La noticia sería grave de por sí, pero es que, además, han dejado a casi cuarenta personas sin recibir unos vehículos por los que habían pagado.
El problema comenzó hace meses, lo que ha llevado a algunas personas si se estaría ante un presunto caso de estafa como el sucedido el pasado mayo con la clínica dental Galiano. Según algunos de los afectados, la empresa habría continuado vendiendo coches hasta el mismo día del cierre, a pesar de conocer sus problemas financieros desde meses atrás. La situación, además, se ha visto agravada al ser convocado un concurso de acreedores que se hará efectivo próximamente, complicando más si cabe la reclamación de los clientes.
“Esta gente ha pagado o está pagando las correspondientes cuotas con la financiera, con lo que nos encontramos con que han desembolsado ese dinero y, o bien no tienen el coche, o si lo tienen están a la espera de la documentación. Hay personas que tienen el coche aparcado en su casa o incluso en talleres que no pueden moverlos al no tener los papeles”, explica Mar Basoa, abogada de 15 de los afectados. Asegura que ya han comenzado los procedimientos judiciales pertinentes, pero que confían en solucionar la situación mediante acuerdo. Con ella va Carlos Amado, vecino de Perlío y portavoz de 31 de los perjudicados. Carlos abonó 13.000 euros por un Opel Astra que nunca recibió. Efectuó su compra el pasado mes de diciembre con la promesa de recibir su coche entre febrero y marzo. En abril le comunicaron que ya tenía el coche en el local, pero que no se lo daban.
"El coche estaba en el concesionario desde abril. Llegó a Vigo el mes de marzo y desde entonces todo fueron largas. ‘Ahora te falta este papel’, y cuando ya estaba ese papel entonces faltaba otro. Y así hasta el día de hoy. Me dieron la explicación de que no tenían el dinero para pagar. Por ejemplo, mi coche costó 13.000 euros porque estaba de oferta, pero su coste es como mínimo de 18.000. Esa cantidad él tiene que pagársela, supongo, a la financiera. Esos 5.000 de diferencia él los iba a recuperar más adelante, pero dice que no tiene dinero para pagar y que por eso no los matricula”, explica visiblemente afectado.
Carlos y Mar puntualizan que la financiera ofrecida por Motorkar, Cetelem, tenía una prenda sobre los vehículos a modo de aval en caso de impago, y que de convocarse un concurso de acreedores sería la firma crediticia la preferente. De llegar a esta situación, la entidad retiraría los coches del concesionario, obligando a los afectados a iniciar un proceso judicial que implicaría a la propia Opel.
Tanto los perjudicados como su abogada insisten en querer resolver la situación sin tener que recurrir a los tribunales. Apelan a que la propia Opel les ofrezca una solución, no solo por ser Motorkar su representante, sino por la confianza que los usuarios han depositado durante años en la marca. “En este momento por mi parte yo no he recibido oficialmente una contestación de la Opel. Parece que sí ha habido reuniones, que han hablado entre las partes, pero a día de hoy no hay una respuesta oficial de la marca”, asegura Mar Basoa. Los afectados, por su parte, también han intentado comunicarse sin éxito con Opel. Mientras tanto el tiempo corre y ellos continúan sin nada.

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