Rúa Coruña

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Hoy vamos a recorrer una de las calles que une dos zonas tan importantes de la ciudad como son Canido y el barrio de La Magdalena; no es la única, como sabemos, que sirve de unión entre estas dos zonas urbanas, pero sí la más larga de ellas: comienza en la calle de la Iglesia –entre la parte posterior de la iglesia de San Julián, y, siempre en línea recta y en sentido ascendente, atraviesa la calle Magdalena, y, sucesivamente, Real, Dolores, María, Sol (aquí deja atrás el barrio de La Magdalena), Doctor Fleming, Alegre –ya en pleno corazón de Canido y punto más elevado de la calle- para iniciar un suave descenso, cortar la Avenida Poeta Pérez Parallé, y desembocar en la calle Navegantes.

Cabe también señalar que en la calle de la que estamos hablando –A Coruña- tienen su comienzo o final las calles Pardiñas y Andrés Dobarro, ya pertenecientes a Canido. Estamos hablando, obviamente, del siglo XXI, porque el proceso de esta importante vía ha sido lento y su fisonomía fue cambiando con el transcurso del tiempo; a título de curiosidad: en el año 1825, (es decir, hace casi doscientos años) doña Josefa Montero, viuda de don Luis Cubelo, solicitó el pago correspondiente por habérsele ocupado trescientas varas cuadradas de terreno para la apertura de la calle de San Eugenio.

En la rúa A Coruña –hasta no hace mucho llamada La Coruña, como puede verse en algunos rótulos- hay importantes edificios –públicos y privados–, y merecen especial atención los antiguos que forman esquina con las calles del barrio de La Magdalena; casi todos ellos son de verdadero interés para un buen conocimiento de la historia local.

Es obvio que en Ferrol debe llevar el nombre de La Coruña, una calle céntrica, de la misma manera que en esta última ciudad, una céntrica vía urbana lleva el nombre de Ferrol. Quienes, como es mi caso, nos desplazamos con cierta frecuencia a A Coruña para pasear por los Cantones, Jardín de San Carlos, la Ciudad Vieja, Riazor, etc, o visitar el acuario, sabemos bien donde está situada la calle Ferrol: es una calle recta en todo su corto recorrido, en pleno corazón de la zona llamada del ensanche, continuación de la calle Compostela, que, a su vez, comienza en la Plaza de Mina. Una curiosidad que descubrirá quien quiera conocer un poco de la historia de la calle Ferrol en A Coruña, es que es un poco “elástica”, es decir, con el tiempo, se estira y luego se encoge, pues no siempre ha tenido la misma longitud; hace cien años, por ejemplo, era igual de larga que lo es hoy, pero en agosto de 1937, el ayuntamiento de La Coruña –era alcalde de la ciudad don Hernán de Martín-Barbadillo y París- la alargó hasta la Plaza de Mina, pero actualmente se ha reducido y hoy va desde la Plaza de Lugo hasta la calle Juan Flórez (por cierto, ferrolano éste), una de las más importantes de la ciudad. A pesar de no ser muy larga, quien recorra a pie la calle Ferrol, podrá ver importantes edificios pero, seguramente, el que más llamará su atención, es el último de la calle, esquina ya a Juan Flórez: es el chalet casa de Escudero, de 1913, obra del arquitecto Rodríguez Losada; casa unifamiliar que remata en una torre mirador hexagonal. La finca mide cerca de quinientos metros cuadrados y aunque son varios los detalles ornamentales de interés, creo que prima el valor como tipología de edificio-vivienda del primer cuarto del siglo XX.

Pero dejemos ya la calle Ferrol en La Coruña y volvamos a la calle de La Coruña en Ferrol. Es posible que el lector de este artículo, se haya preguntado antes qué tenía que ver la reclamación de una señora en 1825, para construir la calle de San Eugenio, con la calle de la que hoy hablamos; tiene mucho que ver porque es la misma, es decir, San Eugenio era el nombre anterior de la calle. También se le conocía en otros tiempos (y hoy aún lo recuerdan muchos ferrolanos) como calle de los muertos, porque por ella desfilaban los entierros hacia el cementerio de la ciudad –que estaba situado en Canido, muy cerca de donde hoy termina la calle- pero ese era el nombre popular, no el oficial. ¿Por qué se llamaba San Eugenio? Ya dejé escrito en alguna ocasión, que, antiguamente, era costumbre cuando se quería dedicar algo a una persona –generalmente un monarca- no se le ponía directamente su nombre, sino el del Santo al que estaba encomendado; el mejor ejemplo en Ferrol, es el del magnífico Castillo de San Felipe, así llamado en honor a Felipe II. Y, ¿a quién estaba dedicada la calle San Eugenio, hoy A Coruña? A un gran alcalde que tuvo esta población durante cinco años –de 1783 a 1788- asturiano de nacimiento, y que fue nombrado por el Rey, Alcalde Mayor de Ferrol. Ya sé que eran tiempos que poco tienen que ver con los actuales, pero, en el fondo, entonces y ahora, la misión de un regidor es trabajar sin descanso por el bienestar y prosperidad de su pueblo, y Eugenio Manuel Álvarez Caballero así lo hizo y con acierto. No debió de ser fácil gobernar una población en rápido crecimiento que pasó de 240 vecinos del año 1741 a 25.000 habitantes en la época de Álvarez Caballero. Tras su paso por Ferrol, el Rey le asignó otras misiones, entre ellas, Alcalde de Madrid; luego fue ministro. Murió en 1808. Un escritor ferrolano, Juan Burgoa, lo calificó de “el mejor alcalde de Ferrol”.

El cambio de nombre de la calle se produjo en 1932, a propuesta del concejal Sr. López Bouza ante el pleno municipal en la sesión del 24 de setbre; justificaba su propuesta en que en la capital de la provincia existía una calle con el nombre de El Ferrol. La propuesta fue aprobada por unanimidad.
Queda, para terminar, hablar un poco de la ciudad de La Coruña, a la cual está dedicada la calle, lo que, por otra parte, resulta innecesario dado que, a buen seguro, el lector la conoce bien. Por mi parte me limitaré a decir que aunque su extensión no es demasiado grande –su término municipal no excede de 37 kilómetros cuadrados– su belleza e historia sí son muy extensas y profundas. Desde que Hércules la fundó cuando dio muerte a Gerión y enterró su cabeza, construyó sobre ella una Torre y en sus inmediaciones la ciudad; hoy esa torre es el faro en servicio más antiguo del mundo.
Otros textos fijan el origen de la torre en la época del emperador Trajano (finales del siglo I y principios del II), y otras que la hacen aún más antigua. En fin, que conviene darse un paseo por la hermosa Marineda, siguiendo aquel dicho que creo muy sabio: la ciudad es un libro que se lee con los pies, de manera que nos vemos a cualquier hora en Riazor. Y hablando de horas ¿sabían que cuando son las doce horas solares en Greenwich, en la ciudad de La Coruña son las 11 horas 26 minutos y 24 segundos?.

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