Begoña Peñamaría

Sin mirar atrás

De pronto, la vida se volvió tuerta y nos mostró en cueros nuestra absoluta fragilidad, arrasando de golpe muchos de nuestros proyectos, ilusiones, planes, negocios, vidas y salud mental.Las secuelas más notables de dicha devastación están estrechamente ligadas a la tristeza producida por la desaparición masiva de seres conocidos o queridos, así como a la depresión que para muchos ha traído consigo el vivir durante año y medio en un insoportable estado de soledad e incertidumbre.