Las expectativas de empleo en el sector naval son muy buenas para la próxima década. Dejando al margen la actividad offshore, la nueva construcción (las fragatas F-110 y el buque de aprovisionamiento en combate) y la modernización de la serie anterior, la “Álvaro de Bazán”, refuerzan las buenas perspectivas en los astilleros. La clave es trabajar para evitar el mal de siempre: los denominados dientes de sierra.