Mover la silla

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No es que sea algo que ocurre en estos momentos. Ha ocurrido siempre. En los partidos políticos lo de mover la silla esta permanentemente a la orden del día. Es aquello de : “ Sales tú para entrar yo...”, dicho de una forma muy lineal pero más que explicativa de lo que suele ocurrrir en las formaciones políticas.

El último ejemplo más significativo lo tenemos en Gonzalo Caballero, hasta ahora secretario general del PSdeG- PSOE y portavoz paralmentario. Bajo su responsabilidad y con un equipo nombrado por él se tendría que oganizar el congreso de los socialistas gallegos. Pues bien esa responsabilidad le ha sido retirada a 600 kilometros de distancia, concremente en la calle Ferraz, donde se cuecen todos los movimietos del partido del puño y la rosa.

A Gonzalo Caballero le está pasando algo que va implícito en los genes familiares. Su tío, Abel Caballero, en aquel tiempo máximo responsable del partido a nivel autonómico y al frente del grupo parlamentario, fue también desposeido de sus responsabilidades políticas después del fracaso electoral al que ser había enfrentado. Ahora con el sobrino quieren hacer lo mismo, moverle la silla de forma estrepitosa, aunque él se aferra a que está perfectamente sentado y asentado para no tener que abandonar sus resposabilidades parlamentarias, que él se niega a dejar señalando que ocupa un cargo que fue de elección de los integrantes del grupo socialista en el Palacio del Hórreo.

Ahora tiene que ceder el testigo en la carrera de relevos al ganador de los comicios internos del partido. Es que en política es muy duro reconocer la derrota y tener que abandonar las prebendas.

Fuera de nuestros límites autonómicos los movimientos de silla a nivel estatal se están recrudeciendo en instancias partidistas de otra comunidad autónoma, Madrid. Allí los de Pablo Casado, lider del partido a nivel nacional, pretenden cortar el camino, moverle la silla en una palabra, a la presidenta Isabel Díaz Ayuso para colocar en su lugar, al frente del partido, a una persona más afin a los designios de Génova.

Las sillas se mueven y se seguirán moviendo.La política tiene bastante menos de servicio público, como dicen los políticos, y mucho más de afanes de mando que es lo que mueve a la gran mayoría de los dirigentes que integran las formaciones políticas.

Mover la silla