Las noches de baile y fiesta regresan a la sala Ink, casi dos años después

Las nuevas mejoras en la sala proporcionan mayor protagoniso a los reservados de la primera planta y han mejorado las condiciones de espacio en la pista de baile | archivo
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La espera ha llegado a su fin y los amantes del baile y la noche están de enhorabuena pues, tras casi dos años de parón, la actividad regresa a sala de fiestas Ink, en Narón, y lo hace por todo lo alto, pero sin perderle el respeto a una pandemia que ha matado a millones de personas en todo el mundo y que ha maltratado hasta la extenuación al ocio nocturno. No ha podido, no obstante, con esta mítica sala naronesa, que regresa con aires renovados.

Juan Trastoy, uno de los responsables de la sala Ink asegura que han sido tiempos muy difíciles los que les ha tocado vivir a quienes viven del sector del ocio nocturno, habiéndose visto obligados a despedir a toda la plantilla (entre 25 y 30 personas) y tras meses de incertidumbre. “No veíamos la luz”, asegura Trastoy, quien sostiene que la sucesión de aumentos y alivios de restricciones no generaban la confianza suficiente como para abrir una sala de las dimensiones de Ink. “Optamos por ser precavidos y no ha sido hasta ahora, que la situación sanitaria ha mejorado, que hemos decidido abrir las puertas de nuevo”.

Y lo harán a lo grande, ya que ampliarán actividad, “para compensar de algún modo estos veinte meses de ausencia”, explica Trastoy. Así, a las habituales sesiones discotequeras de los sábados y las diferentes fiestas que venían organizando, se suman también nuevas sesiones para los viernes, en este caso dedicadas a diferentes orquestas. “Ya tenemos cerrados contratos hasta el próximo mes de marzo”, explica Trastoy. Las sesiones del viernes permitirán acercarse a más público, cubriendo otros grupos de edad menos habituales en las fiestas de los sábados. Para estas jornadas se reserva la actividad más propia de una discoteca con sesiones de DJ, conciertos y fiestas temáticas varias.


Solo reservas online


Parece que la gente tiene gangas de fiesta ya que las primeras 200 entradas para la cita del día 6 de noviembre con el festival “Èrase una vez”, capítulo VII, que se vendían a precio reducido, se agotaron en pocas horas. Así, según las restricciones actuales, la sala, con capacidad para 1.200 personas, puede albergar hasta 900 clientes.

Eso sí para llevar mejor control de aforos las reservas para las diferentes citas que se programen solo se puede hacer online, a través de la plataforma woutick. “De este modo es más fácil llevar un control de todas las personas que acceden a la sala y en caso de que se produzca algún contagio comunicarlo inmediatamente a las autoridades sanitarias”, asegura el responsable de la sala.

Así, los primeros eventos son la referida fiesta “Érase una vez”, una celebración “remember” que recupera la esencia de los años 2.000 de la mano de un cartel de lujo protagonizado por Jumpers Brothers, los creadores del mayor festival de esta clase en el país, el “Love the tuenti´s”. Pero la noche no se queda ahí y también se subirán al escenario de la sala de fiestas el número uno mundial Barthezz y el gallego DJ Goro.

Con respecto a las orquestas de los viernes, la primera propuesta será el día 12 con América. Tras esta llegarán otras grandes de la verbena gallega que recalarán en la sala del Alto 9 y 26 de noviembre, con París de Noia y Olympus, respectivamente.

La fiesta regresa a Ink, pero, por ahora, con mascarilla. 

Las noches de baile y fiesta regresan a la sala Ink, casi dos años después