Al Gobierno le va a pesar no cumplir sus acuerdos

Bolaños será el encargado de las reuniones | EFE
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Lo que tiene depender de los demás para conseguir lo que quieres es que se hacen promesas con la boca pequeña sin pensar en que, primero, los que esperan que los acuerdos se cumplan tienen memoria, y segundo, que cuando llega el momento de volver a negociar aparecen los fantasmas de los incumplimientos. Y la cosa, quieras que no, se pone tensa. Por eso tiene pinta de que la ronda de contactos del Gobierno con sus presumibles aliados para sacar adelante los Presupuestos no va a ser, precisamente, un camino de rosas. A ERC y al PNV le deben, entre otras cuestiones, la cesión de las competencias del ingreso mínimo vital y a Bildu, por ejemplo, la derogación de la reforma laboral. Detallitos que pueden acabar siendo líneas rojas. Que también es verdad que luego pierden color a conveniencia, pero, al menos unos días, molestan. Aunque luego rebajen sus expectativas, los socios del PSOE van a empezar el diálogo reclamando que se cumpla lo pactado. Que, la verdad, tiene todo el sentido. Aunque solo sea por no sentirse estafados.

Al Gobierno le va a pesar no cumplir sus acuerdos