Reintroducen en la naturaleza una cría de oso pardo de siete meses rescatada en abril

Un ejemplar de oso pardo cantábrico que cuenta actualmente con unos siete meses ha sido reintroducido en la naturaleza/EFE/Gobierno del Principado
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Un ejemplar de oso pardo cantábrico que cuenta actualmente con unos siete meses ha sido reintroducida en la naturaleza en la misma zona donde fue rescatada el pasado mes de abril solo y aislado de su grupo familiar en los montes del municipio asturiano de Proaza cuando presentaba síntomas de deshidratación y de desnutrición, informó el Gobierno del Principado.


El ejemplar había sido localizado por agentes del Medio Natural durante una patrulla de vigilancia en la zona del Cubia, donde se había producido un incendio forestal, y, tras ser capturado y recibir cuidados veterinarios, se le intentó reintroducir de forma inmediata en su hábitat con un radiotransmisor instalado que permitió constatar que no se había reintegrado a su núcleo familiar.


Así, tras ser observado durante un periodo prudencial, los servicios técnicos determinaron que la mejor fórmula para garantizar la supervivencia de la cría pasaba por volver a capturarlo para intentar su recuperación unas instalaciones del Principado.


Tras ese proceso, el ejemplar fue liberado el pasado 14 de julio, siguiendo el protocolo de intervención con osos de la Cordillera Cantábrica, en la misma zona donde fue localizado, un entorno que se considera favorable para su desarrollo.


Ahora se iniciará una fase de seguimiento activo por parte del cuerpo técnico y de los agentes del Medio Natural de la Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial, que utilizarán tecnología de geolocalización y monitorización en tiempo real para evaluar su adaptación al medio y comprobar que el esbardo, que ha alcanzado ya un peso de 22 kilos, se adapta con normalidad.


Los casos de crías de oso que quedan huérfanas en sus primeros meses de vida son cada vez más frecuentes en los últimos años a consecuencia de la recuperación de la población de la especie en la Cordillera Cantábrica, una situación que responde a diferentes causas, se produce sobre todo desde finales de la primavera hasta otoño cuando los ejemplares tienen entre 3 y 8 meses.


El grupo de trabajo sobre el oso pardo ha constatado la escasa información disponible sobre la supervivencia de estos esbardos en la naturaleza, por lo que se acordó que, ante la aparición de oseznos, actuará de forma proactiva en su recuperación para proporcionarles tratamiento veterinario si fuera necesario y afrontar su reintroducción en el medio natural en las mejores condiciones.


El oso pardo está declarado especie protegida desde 1973 y, pese al incremento del número de ejemplares que sitúa en unos 300 ejemplares en la Cordillera Cantábrica y medio centenar en los Pirineos, continúa en peligro de extinción en España.

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