El ocio nocturno de la comarca intenta recobrar el pulso

Ángel Quintía, propietario de la discoteca Coliseo de Pontedeume que mañana reabre sus puertas | jorge meis
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El ocio nocturno, uno de los más castigados por la pandemia, comenzará a cobrar pulso desde esta semana en la comarca después de casi un año de cierre. Lo hará, eso sí, de forma tímida y con mucha cautela por parte de los propietarios de los establecimientos. Algunos temen que se vuelva a repetir lo del pasado verano, cuando a las cinco semanas de recuperar la actividad, a comienzos de agosto tuvieron que bajar de nuevo la verja. Fue un golpe mortal para algunos negocios. Otros han logrado sobrevivir aunque con muchas dificultades.

Desde hoy, día 1, podrán abrir hasta las tres de la madrugada y con el 50% de ocupación. Podrán utilizarse las barras para pedir y servir consumiciones y también las pistas de baile siempre que se respete la distancia interpersonal. Los clientes tendrán que registrarse, el uso de mascarilla en el interior será obligatorio y deberá controlarse el nivel de CO2.

El que no acate las normas, no podrá estar en nuestro local”. Así de tajante se muestra Ángel Quintía, propietario de la discoteca Coliseo de Pontedeume, que abrirá sus puertas mañana viernes con “el mejor dj de Galicia, Dumore”, dice. Será a las 23.30 horas. No habrá venta de entradas anticipada; solo en taquilla. El aforo disponible en su local será de 350 personas –250 en la planta baja y 100 en la superior–. “Las medidas no son buenas, pero estamos con ganas, porque llevamos mucho tiempo cerrados”, apunta.



Locales como La Room y la discoteca Coliseo abren sus puertas mañana mientras que otros como la sala Ruído o INK han decidido posponer por ahora su reapertura 



En su caso, ha aprovechado el forzoso cierre para remozar las instalaciones, cambiando la decoración e introduciendo mejoras para el disfrute del público. “Nadie sabe cómo va a ir la cosa. Vemos que la gente tiene ganas de ocio nocturno y apelamos a la responsabilidad de todas las personas”, comenta. La discoteca eumesa abrirá los viernes y los sábados y a partir del 12 de julio espera poder retomar las fiestas de verano de los lunes, que el pasado verano, durante la breve apertura, funcionaron con éxito.

También en Pontedeume, la sala Guión reducirá por el momento su actividad a la celebración de los quince conciertos que celebrará entre el 24 de julio y el 30 de octubre, todos los sábados, en el marco de la programación musical del Xacobeo 2021. “Estamos a la expectativa de cómo vayan las cosas, la verdad es que no tenemos muchas esperanzas para este verano. Con la normativa actual no nos compensa abrir, así que estos meses limitaremos la actividad a los conciertos de Agadic”, señala desde el negocio.

Eso sí, para esta época estival, barajan también la posibilidad de trabajar con fiestas de carácter privado que puedan ir surgiendo.


Ferrol


Al igual que la eumesa, otras dos salas ferrolanas figuran también entre las beneficiarias de las ayudas de la Xunta para programar conciertos y espectáculos musicales en el marco de la celebración del año santo.

Se trata de La Room y la Sala Ruido. La primera retomará la actividad mañana. Sus responsables ultimaban estos días la puesta a punto de un espacio que espera poder recuperar poco a poco la normalidad.

La segunda, por su parte, ha decidido posponer su regreso a escena. “Vamos a esperar un poco para abrir; no vemos clara la situación. Ya abrimos el año pasado en verano y no fue provechoso”, comenta Nacho Grueiro, responsable del local. “Iremos viendo semana a semana, pero yo calculo que hasta septiembre no abriremos la sala”, comenta. Lo que sí abrirá en breve, probablemente la próxima semana, es otro de sus negocios, el Café Cultural Maltés.

Quien también ha fijado la reapertura de su local para la próxima semana es Azucena Rico. El pub Malvada, que apura los últimos trabajos de la reforma acometida en este tiempo cerrado, abrirá de nuevo sus puertas a los clientes con “un poco de miedo pero con la esperanza que sea la reapertura definitiva”, dice la responsable del local. “Llevamos un año sin facturar, la situación está al límite pero afrontamos la reapertura con mucha cautela, ya que tenemos miedo de que suceda igual que el verano pasado, que solo pudimos estar cinco semanas abiertos”, recuerda.

Lamenta profundamente que de forma reiterada se culpe al ocio nocturno de buena parte de los brotes de covid-19. “Ya tenemos la experiencia de que estemos cerrados o abiertos, nos echen a nosotros la culpa. Y los brotes que están surgiendo no suceden en nuestros locales, sino en botellones, en fiestas ilegales...”, destaca. Discotecas como Onda o el West en Ferrol abren de nuevo esta semana sus puertas, mientras que INK, situada en Narón, pospone su reapertura al no ser rentable la misma con las medidas y restricciones actuales.

El ocio nocturno de la comarca intenta recobrar el pulso