Dos horas de un diálogo de besugos

Sánchez y Aragonés | EP
|

Pues al final tampoco se puede decir que imperara la concordia. Es más, si uno se para a pensarlo, la reunión de ayer en Moncloa debió ser una especie de diálogo de besugos, en el que uno tendía la mano y, el otro, se limitaba a hablar de su libro. Amnistía y autodeterminación como única salida y el “fin de la represión” y el retorno en libertad de los “exiliados”. La verdad es que para eso tampoco se tendrían que haber reunido y nos podríamos haber ahorrado el dinero que se han gastado en los billetes para trasladarse a Madrid. Sánchez está jugando con fuego. Con alguien que asegura que España es un Estado franquista represor, no se puede razonar. Alguien que exige que un Gobierno se salte las leyes o que no se respete la separación de poderes. Desde luego, los catalanes no pueden estar muy tranquilos si estos son los dirigentes que tendrán cuando sean esa república independiente que tanto reclaman. Por lo menos, Sánchez ha ganado unos meses. En septiembre se reunirá esa mesa de negociación en la que no hay negociación posible ya que el presidente señaló como líneas rojas la amnistía y el referéndum de autodeterminación. O cambia Sánchez de criterio (que no es descartable) o volveremos al diálogo de besugos.

Dos horas de un diálogo de besugos