Tomar la delantera a la crisis (I)

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Está visto que, en esta vida, tenemos que coger la delantera a las diversas crisis; que, por otra parte, van a estar ahí permanentemente para después poder renacer. Ciertamente, todas estas incertidumbres nos atemorizan, pero en el entusiasmo de hacer feliz a los demás, o en la imaginación de cancelar una etapa y reiniciar otra, podemos encontrar el gozo del trazado de la compañía, puesto que es la alianza entre nosotros lo que nos hace más fuertes. Hoy, más que nunca, necesitamos romper distanciamientos.


Quizás precisemos reconocernos mejor, tener tiempo para escucharnos, querernos más en definitiva. A propósito, pienso en esa crisis de relaciones o de vínculos familiares, necesitados de conversación y de respeto. Los resentimientos no pueden dominarnos. Estamos aquí para entendernos, para salir de nuestros propios errores, e ir subiendo en concordia entre análogos. Eximir no modificará las huellas dejadas, pero sí que cambiará el futuro. Precisamente, son las alas de la tolerancia, las que nos dan aliento para comprendernos. Sin duda, será un buen modo de anticiparse a reconstruir esa gran familia que se retroalimenta de sí misma, salvando todas las dificultades.


Por consiguiente, también ha de ser virtuoso, tomar la delantera al aluvión de crisis que nos sembramos unos contra otros, ya sean de convivencia o de humanidad. Con la pandemia de COVID-19, que por cierto ha afectado a casi todos los aspectos del trabajo, se nos ha subrayado una vez más la necesidad de ese espíritu cooperante entre todos, cuando menos para mitigar la propagación del virus.


Se me ocurra pensar en ese mundo laboral, en el que lo que verdaderamente debe importarnos, es su contribución a endulzarnos la vida, siempre que no caigamos en una obsesión y tengamos tiempo para el ocio. De ahí, lo trascendental que es una mayor sensibilización de la vecindad sobre cómo hacer que el trabajo sea seguro y saludable y sobre la necesidad de darle un mayor peso político a la seguridad y a la salud en el trabajo. En cualquier caso, todo requiere energía, hasta el punto de que si no puedes trabajar con apego, sino únicamente con desinterés, mejor es que lo abandones y medites otras búsquedas para tu propia realización personal.

Tomar la delantera a la crisis (I)