Por y para Sánchez

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Hay políticos que aspiran gobernar para el conjunto de la ciudadanía y no solo para sus presuntos votantes. Otros, su sectarismo les lleva a gobernar exclusivamente para los suyos sin importarles el resto de los ciudadanos. En mi opinión, el buen gobernante es el que procura que su gestión favorezca y sea aceptada por la mayoría de la sociedad. Pensando en esto le daba vueltas a qué tipo de gobernante es nuestro actual Presidente de Gobierno y he llegado a la conclusión que Sánchez gobierna por y para Sánchez. Es decir, que ni intenta gobernar para todos ni tan siquiera se preocupa por sus votantes.


Ahora mismo, una mayoría de ciudadanos de todos los colores están desconcertados por la decisión arbitraria de Sánchez de indultar a los independentistas que están condenados por haber participado en lo que intentaba ser un golpe contra la legalidad constitucional. Y si, aunque se ha puesto en marcha la maquinaria de propaganda del gobierno, lo cierto es que los españoles no terminan de comprender que se indulte a quienes no solo han quebrado la convivencia en Cataluña, sino que hacen lo imposible por provocar una sima con el resto de España. No diré que me sorprende que desde algunas tertulias se demonice y se insulte calificando de fascistas a todos aquellos que haciendo uso de su derecho a la libertad de expresión se muestran perplejos unos y contrarios otros.


Eso sí, esos defensores del Gobierno jamás expresan ni una sola opinión crítica contra quienes se saltaron la ley y acusan a los gobiernos de entonces de ser poco menos que culpables de lo sucedido que no fue otra cosa que el intento de un golpe. Pero según proclaman la culpa fue del gobierno Rajoy y no de los que quebraron la ley. Falló la política, no se dialogó lo suficiente, no se tendieron puentes... aducen.


No diré que el Gobierno Rajoy hiciera las cosas bien, pero es una villanía cargarle que los independentistas pusieran en marcha procés. Pero volvamos al hoy, aquí y ahora. Es evidente que el indulto es prerrogativa del Gobierno pero resulta inasumible que el Ejecutivo haga uso del indulto en contra del criterio del tribunal sancionador así como de la Fiscalía. Y las razones de la Sala II son claras. Para empezar los políticos condenados no sólo no se arrepienten de lo que hicieron sino que aseguran que en cuanto puedan lo volverán a hacer. No se trata de exigirles que dejen de pensar como piensan pero sí de que acaten las leyes, y a eso ya han dicho que no. Hay cientos de peticiones de indulto de presos que en su día recibieron una sanción de la Justicia y que no solo se han arrepentido sino que incluso algunos antes de entrar en prisión habían enderezado sus vidas y quizá merecerían que se tratara sus peticiones con la misma generosidad con que se va a tratar a quienes han pretendido torcer el brazo al Estado de Derecho. Claro que hay una diferencia, entre los cientos de presos que han pedido el indulto y los políticos presos por el procés y es que los primeros no son políticos. Verán, me encuentro entre quienes creen que hay que intentar arreglar el desaguisado llevado a cabo por los independentistas, porque suya es la responsabilidad de lo que sucede. Y quizá lo primero que el señor Presidente de Gobierno debería de dejar claro es que la Constitución del 78 continúa vigente y por tanto es de obligado cumplimiento para todos. Naturalmente la propia Constitución tiene mecanismos para su reforma.


Pero lo que Sánchez no puede es calificar a la Justicia de Venganza, ni ignorar a la Sala II del Tribunal Supremo ni a la Fiscalía, ni tampoco promover Mesas de diálogo sin que esté claro de que se va a hablar y cuales son los límites de ese diálogo. Como resultaría inadmisible que esa Mesa del Diálogo la presidiera Junqueras. Por todo esto, es difícil sustraerse a la opinión que sustentan quienes aseguran que los indultos son el precio que Pedro Sánchez paga a sus socios de investidura. Y vuelvo al principio, resulta inevitable pensar que Sánchez gobierna para y por los intereses de Sánchez.

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