Julia Navarro

Obligación de informar

Pero desde la llegada de Sánchez al poder nuestro sistema se esta deslizando hacia un cesarismo cuanto menos preocupante.La concesión de indultos sin duda es prerrogativa del Gobierno, pero en una democracia la obligación de los gobernantes pasa por explicar lo que hacen y sobre todo dar cuentas al Parlamento de decisiones de tanto calado.Puede que Sánchez carezca de argumentos sólidos para convencer no solo a sus señorías sino también a los ciudadanos.Y es que es difícil de digerir un indulto a quienes no dan un paso atrás en sus intenciones de proclamar una “república catalana”.Pero además, el señor Presidente aún no ha tenido a bien contarnos a los ciudadanos en que consiste ese reencuentro con Cataluña del que tanto habla o si realmente se cree, como ha dejado dicho ,que “arreglar los problemas”, en este caso el de Cataluña, no tiene coste.Sánchez tiene la obligación democrática de explicar alto y claro cuál es su hoja de ruta, de que va a hablar y cuales son las líneas rojas en su diálogo con los independentistas catalanes.Las recientes declaraciones de Oriol Junqueras intentando echar una mano a Pedro Sánchez para que ponga en marcha los indultos, no solo no han tranquilizado a la opinión pública sino todo lo contrario.

Por y para Sánchez

Y si, aunque se ha puesto en marcha la maquinaria de propaganda del gobierno, lo cierto es que los españoles no terminan de comprender que se indulte a quienes no solo han quebrado la convivencia en Cataluña, sino que hacen lo imposible por provocar una sima con el resto de España.

Dos ex

Ni Iglesias ni Rivera cambiaron nada sustancial, es decir la política española no mejoró ,acaso se complicó, a su paso.Antes de ellos nuestro sistema se había acomodado en lo que se denominaba bipartidismo imperfecto que dicho sea de paso sirvió de base para una cierta estabilidad que permitió un largo periodo de progreso en el que se fueron consolidando las libertades.Podría decirse que durante unas cuantas décadas en este lado del mundo, Occidente, pese a los problemas los ciudadanos podíamos dormir relativamente tranquilos.