Un marginado en la escuela feminista de Rocío Fraga

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A Rocío Fraga, en cuya hoja de méritos se define como “activista feminista y de diversos movimientos sociales”, le gusta tanto tuitear por la noche como no hacer nada que tenga que ver con las responsabilidades de su puesto en María Pita: concejala de Igualdad y Diversidad –¡vaya nombrecito!, ¿alguien se puede imaginar un departamento de Impuestos y Evasiones?, pues eso–. Sin embargo, en la reformita del equipo de gobierno que ideó Iago Martínez, el Rasputín de Teis, y ejecutó Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, le cayó la dirección de la Policía Local, que antes formaba parte de las ducias de competencias que eran monopolio del alcalde –si por cada una de ellas cobrase un sueldo, en dos días aparecía en la lista Forbes–, pero el asunto represor no le pone nada y tiene a los agentes mano sobre mano todo el día. A ella le va lo suyo y ha decidido montárselo de empresaria de la educación y ha organizado una escuela de empoderamiento feminista para fomentar la toma de conciencia personal de las mujeres. No se sabe si ella será la jefa de estudios, pero parece evidente que Muntari no participará en ninguna mesa redonda. FOTO: rocío fraga, pasando calor en la playa | aec

Un marginado en la escuela feminista de Rocío Fraga