La última batalla contra el covid en primera línea en el Arquitecto Marcide

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El 19 de marzo de 2020, San José, Día del Padre, los fotógrafos captaban una carretera de Castilla desierta al mediodía, con unos semáforos en rojo que ya no regulaban nada. A las Pepitas se les cantaba desde los balcones como un conjuro para espantar el mal que se acercaba en tromba. En la UCI del Hospital Arquitecto Marcide ingresaba el primer paciente con coronavirus. Un año después, las cámaras de los fotoperiodistas de la ciudad entran en el territorio en el que se dilucida la última batalla contra el SARS-CoV-2. Las cifras del Sergas contabilizaban ayer ocho pacientes en esta unidad y 22 en planta, casi superada la acometida de la oleada post navideña. Se llegó a tener a 30 pacientes en críticos (el 28 de enero), triplicando la capacidad habitual gracias a sucesivas ampliaciones y a la reconversión de la reanimación postopertoria en UCI. Mientras miramos a la primavera con esperanza y haciendo cuentas sobre aforos, horarios, vacunas, desplazamientos y reuniones, la rutina de la planta segunda del Marcide se mantiene sin entender de desescaladas. Y eso significa pronación, respiradores y el tiempo en suspenso, solo pendiente de las señales que indiquen que los pacientes van a salir de allí.

La última batalla contra el covid en primera línea en el Arquitecto Marcide