El papa en Irak

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No tengo claro sí el periplo del Papa Francisco a Irak, ha tenido la suficiente repercusión mediática en España y le hemos dado la relevancia merecida. Este viaje ha sido muy importante y no solo desde el punto de vista religioso, también desde el punto de vista político; personalmente deseo generé frutos sobre todo en lo que respecta a la convivencia y pacificación de un territorio donde la guerra es lo cotidiano, los derechos individuales dejan mucho que desear y las mujeres aún siguen siendo esclavas. Poco ayudó a mejorar la calidad de vida la guerra del Golfo.


Al Papa Francisco, que lo mismo rompe algo que al momento siguiente hace lo contrario, hay que reconocerle muy buena capacidad de acercamiento a países y culturas tradicionalmente hostiles para con los cristianos y el Cristianismo. Este Papa se muestra en esta faceta como un trabajador aplicado en su propósito de comunicación y ecumenismo interreligioso. En la historia quedará que este viaje ha sido la primera vez que un Papa visita Irak y hay que encuadrarlo políticamente en el mapa de los anteriores a territorios musulmanes en los que ha dejado un poso importante, empezando por el apoyo a los cristianos que allí viven y que han visto mejorada su situación social. Mérito suyo.


Enorme la importancia y acierto de su reunión con el Ayatolá Al Sistani y su simbolismo juntos así como las palabras de ambos en relación con objetivos de paz y acogida a los más desfavorecidos; esta iniciativa del Papa hay que unirla a otros éxitos de la diplomacia de Estados Unidos en relación con Israel, Irak, Sudan, etc. para albergar una esperanza de paz que espero no se rompa o lo rompa algún torpe, que hay muchos.

Ahora cabe esperar que estos símbolos y conversaciones prendan en las mentes pensantes de primera línea eclesiástica occidental y en la española en particular. Esperemos que en nuestras parroquias, perdón UPAS, imiten tal espíritu conciliador y olviden estúpidas rencillas privadas ya que ellos no son los propietarios. A ver si comprenden que da igual ser del muelle que de la Concatedral; que a algunos les cuesta.

El papa en Irak