Hacia el pensamiento único

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Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso (Confucio). Es obvio que la tarea de pensar implica hacer cierto esfuerzo neuronal, pero es la única manera conocida para evitar que nos manipulen.
Los poderes están impulsando un mismo patrón de pensamiento –Herbert Marcuse lo llamó pensamiento único–. Es una forma unidimensional de ver las cosas, impuesta por una casta dominante y unos medios que actúan de acuerdo a sus intereses. Aunque el primero en definir el concepto de pensamiento único fue Schopenhauer, Marcuse, que pertenecía a la corriente crítica de la llamada “escuela de Frankfurt”, lo diseccionó  magistralmente. La realidad es que los poderes fácticos pretenden instalar en el inconsciente colectivo un pensamiento uniforme, digamos una especie de arquetipo a su servicio.  
Y los poderes mediáticos para llevar a cabo esa misión, se empeñan en construir una realidad virtual que encaje con los intereses de sus patrocinadores, con lo cual, omiten la verdad de los hechos. Y eso lo podemos constatar a diario con el “tratamiento” que esos mismos medios le dan a la información. Los periodistas juegan con las palabras y con las imágenes, todo ello desde una óptica unidimensional y tendenciosa. Digamos que relativizan la verdad.
Este tipo de lenguaje y enfoque es claramente de extracción orwelliana. El famoso escritor británico, George Orwell, lo bautizaría como el “newspeak” (nueva lengua o neolengua), el cual tiene como objetivo instrumentalizar las palabras para disfrazar o esconder la realidad. Es un lenguaje ideado exprofeso para confundir al personal. Buscan una serie de palabras clave para cambiar el nombre a la realidad de lo que está ocurriendo sobre el terreno. Normalmente, es una realidad fabricada a partir de otra realidad. Que en la mayoría de los casos no tiene nada que ver con la información, sino con la desinformación, puesto que las noticias son sesgadas, manipuladas y deformadas.
La misión de los grandes grupos mediáticos no es precisamente proporcionar información veraz, objetiva y puntual a la comunidad. No. Su misión es fortalecer el pensamiento único. En realidad, esos grupos empresariales de la información no defienden al ciudadano, ni siquiera lo informan, puesto que sólo están al servicio de intereses transnacionales.  Hay que tener en cuenta que esas grandes empresas, dedicadas a la industria informativa, no es que defiendan los intereses de una clase dominante, que también, sino que forman parte de ella. Son la misma cosa.
Los grandes intereses –a través de sus empresas mediáticas– intentan hacer que los ciudadanos no piensen. Que no se esfuercen en analizar las situaciones socio-políticas que concurren a su alrededor. Su objetivo es convertir al individuo en un ente amorfo, una especie de zombi, para que actúe dentro de un guión concreto. Un guión elaborado y escrito por los grupos de poder, pensado para que el individuo repita como un loro las consignas preparadas. Y todo ello para alcanzar una serie de objetivos políticos, económicos y geopolíticos. Los medios están fabricando comportamientos, actitudes, nuevos códigos de conducta, etcétera, que repetidos millones de veces son convertidos en realidades sociales. Es el desiderátum de la desvergüenza.
En los últimos años se están imponiendo políticas en las cuales el individuo está perdiendo la libertad de pensar, sobre todo, si tiene ideas que vayan en contra del pensamiento establecido. Existe una criminalización de toda idea que no guste a los poderes. Hay campañas destinadas a desprestigiar, intimidar y asfixiar toda línea de pensamiento que desencaje del oficialista. Son campañas sutiles, casi imperceptibles. Eso sí, siempre en nombre de la democracia.
Donde más se hace sentir el pensamiento único es en la información. Sólo hay que dedicar unos minutos a analizar los noticiarios de las diferentes cadenas, todos ellos son prácticamente iguales. Las noticias parecen copiadas de una misma “fuente”. Es la dictadura informativa de los medios. La supuesta competencia no existe, todos defienden lo mismo.
Preocupante.

Hacia el pensamiento único