EUROESCEPTICISMO

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El próximo 25 de mayo tendrán lugar unas nuevas elecciones europeas, que a día de hoy se encuentran más en el aire que nunca. El número de electores indecisos que afrontarán estos nuevos comicios no es sin embargo algo nuevo, sino una tendencia creciente en los últimos tiempos. Cada vez se confía menos en las instituciones, y aun menos en los partidos políticos. Esto se traduce en una indecisión cada vez mayor. El ejemplo más claro ha ocurrido con las elecciones autonómicas de Cataluña de noviembre de 2012, cuando un tercio de los votantes decidió su voto en la última semana. En este panorama de indecisión no solo afecta la desconfianza con respecto a los dos grandes partidos nacionales, PP y PSOE. También influye la aparición de una gran cantidad de partidos que de alguna forma pretenden aprovecharse de este malestar hacia las fuerzas mayoritarias y arrastrar a los descontentos, muchas veces más con lemas que con ideas de verdad que respalden unos programas electorales muchas veces utópicos y poco realistas. Estos seis años de crisis que hemos sufrido han pasado también una importante factura al proyecto de la Unión Europea. Así es que las últimas encuestas para las elecciones al Parlamento de Estrasburgo vaticinan una abstención sin precedentes. Y España no es una excepción en este panorama. A pesar de tratarse tradicionalmente de uno de los países que más decididamente se implicaron en la Unión, el euroescepticismo ha hecho mella entre su población. Los datos del último Eurobarómetro destacaban por ejemplo que solo un 19% de los españoles confían en la labor del Banco Central Europeo, cuando en 2008 este porcentaje era del 50%. Sin embargo debemos tener muy en cuenta lo mucho que se está jugando en estas próximas elecciones. No debemos caer en el error de considerar que la UE es una parte más del paisaje o un lugar dorado de retiro para los políticos. Porque en Bruselas es donde se van a decidir finalmente muchos aspectos que pueden tener una repercusión muy directa sobre todos nosotros. Allí es donde se negociarán las cuotas pesqueras sin ir más lejos. O donde el futuro del sector naval, tan importante para nuestra comarca, puede decidirse. Es por tanto importante tener allí representantes que defiendan nuestros intereses. Gente comprometida con la comarca y con Galicia que ayuden a sacar adelante el proyecto común de todos.

 

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