Basura a montones

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Recuerdo en unos de mis viajes, y no hace muchos años, a un país de esos que antes se llamaban en vías de desarrollo como la basura, embolsada o al aire, llenaba calles y avenidas principales. Incluso me llamó la atención que varios automovilistas se desplazaban hasta determinado lugar donde lanzaban las bolsa bajando la ventanilla. Afortunadamente en estos pagos esos malos hábitos ya se han ido desterrando. Al menos eso me parecía. Cada cierto tiempo, los ambientalistas localizan algún vertedero, y no de colillas, donde basura y escombros forman montaña apilada por rácanos de alquilar colectores o de renovadores de colchones de alcoba. Aunque cada vez se genera menos basura, el incivismo ciudadano no tiene límites, sobre todo cuando se trata de tirar un tabique o de reformar un cuarto de aseo o de baño. Por eso que en ciertos aspectos, no estamos tan apartados de esos países que han hecho de la basura un negocio con la deslocalización de los residuos y la subrogación.

Basura a montones