¿Qué será de Juana?

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El caso de Juana Rivas lleva ocupando, con carácter general, todas las portadas y todos los informativos. Se ha convertido en el titular del verano. 
¿Quién es el responsable de esto? Sin duda la señora Juana Rivas, que después de una serie de actuaciones poco comprensibles acude a los medios y vierte la información que le conviene. No hemos visto ni nos han explicado de manera simple los pormenores legales del caso. 
Pero de lo que no cabe duda es que siempre que un asunto tan complejo relativo a la custodia de menores, salta en los medios, perjudica más que beneficia. 
No deja de ser un mecanismo de presión que enturbia cualquier decisión judicial, que debe primar los intereses de los menores y las pruebas aportadas al procedimiento. 
Sin embargo,  por un lado aparecen los que apoyan de forma incondicional a la madre, y por otro, los que luchan por los derechos del padre. 
Conocemos que esta señora ha tenido dos hijos con un padre italiano. Que residía con él, después de vulnerar una orden de alejamiento, ya que el progenitor había sido condenado por malos tratos a tres meses de prisión, que no cumplió, por la duración de la pena, y que Juana voluntariamente vulneró reiniciando la convivencia con el padre de sus hijos. 
El padre permite que Juana se traslade a España con los hijos, pero ella lejos de regresar a Italia decide quedarse en nuestro país y cortar toda comunicación de los menores con su padre. Y a mayores, interpone otra denuncia por malos tratos en España, sobre nuevos hechos ocurridos en Italia. Denuncia, que no se resuelve porque, entre otras cosas, el Juez competente seria italiano. 
El padre, ya en nuestro país, solicita unas medidas para asegurar la comunicación con sus hijos y se admite su solicitud. Y todo se enreda. Se acude al Tribunal Constitucional, se habla de llegar a Estrasburgo, y en el ínterin, cada día Juana cuenta nuevos hechos o nuevas pruebas que acreditarían (según ella) un maltrato constante y vejatorio a lo largo de la convivencia.  
La cosa  empieza a pintar mal. Surge la orden de busca y captura y se abre en nuestro país un procedimiento penal. Luego, el padre justifica su condena por malos tratos en el burdo pretexto de que aceptó una condena para poder ver a sus hijos. Por otro lado, los servicios de mediación fijan la conveniencia  de que es bueno que los hijos tengan relación con su padre. 
Se acusa a Juana de posible alienación parental: haber puesto a sus hijos en contra de su padre. Esta figura de la alienación esta creada por los sicólogos. Aquellos que en una breve (por no decir escasa) entrevista sacan valoraciones subjetivas a favor o en contra de uno u otro progenitor y de ahí llegamos a la conclusión generalizada de que son las madres custodias quienes enfrentan a los hijos con su padre.  Ello, a pesar de que exista una condena previa por malos tratos. Sin mayor profundidad. En una entrevista de no mucho mas de media hora. Pero sí, se hace, y esta pasando en el día a día judicial. 
El sistema no funciona porque está saturado. Y los señores jueces hacen lo que pueden con las herramientas que tienen a mano. 
Sin duda pueden equivocarse, pero ello no significa que nadie se tome la justicia por su mano. Juana podría haber incurrido en un delito de sustracción de menores y de desobediencia a la autoridad judicial, ambos castigados con pena de cárcel. Y las personas que hayan colaborado con ella también pueden ser condenadas en su condición de inductoras, cooperadoras necesarias o cómplices. 
Todo apunta a que aún queda por delante una ardua batalla judicial que, por el bien de los menores, debería solventarse  rápidamente y de la manera menos cruenta posible.  Cosa harto improbable a estas alturas. Sin embargo, de lo que no cabe duda, es de que si Juana,  tenia pensado sustraerse a la acción de la justicia debió abstenerse de los medios, asesorarse debidamente y asumir en alguna medida sus propios errores. ¿Qué será de Juana?
 

¿Qué será de Juana?