El lío blanquiazul de la desnudez y la ropa

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JOSÉ María del Nido alternaba la presidencia del Sevilla con su despacho de abogado. En el fútbol no le iba mal. Tenía  a Monchi viendo todo el día partidos de equipos malísimos para descubrir a tipos prometedores, ficharlos por cuatro patacones y venderlos por una millonada. Se aficionó tanto a los pelotazos que acabó dándolos también en su vida profesional y ahora purga en la cárcel el timazo que le pegó al Concello de Marbella. Una de las últimas operaciones que hizo antes de mudarse a la pensión la reja fue el traspaso al Barça de Dani Alves. El brasileño había estado turra que turra hasta que se cerró el acuerdo, Del Nido tenía un cabreo de miedo y lo puso a parir. “Es un desagradecido; vino aquí vestido con un chubasquero de plástico y se va con trajes italianos”. Todo fue jijiji, jajaja, un chistiño de un andaluz saleroso. Con lo que han cambiado los tiempos veremos lo que le sucede a Carmelo del Pozo después de su rajada de ayer. Al director deportivo blanquiazul no se lo ocurrió mejor cosa que proclamar que el club había traído jugadores “de África que no tenían ni ropa”. El efecto llamada no se multiplicará, pues A Coruña queda muy lejos del Estrecho para llegar en patera, pero los políticamente correctos lo van a poner fino.

El lío blanquiazul de la desnudez y la ropa