ESAS DAMAS CORUÑESAS

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El tenaz y curioso historiador coruñés, Jesús María Reiriz Rey escribió “Las damas coruñesas en el callejero”. Dicha publicación adquiere de nuevo visos de actualidad, a raíz de haber publicado nuestro periódico sabroso reportaje sobre el calamitoso estado de varias estatuas de Marineda, entre las cuales las de Pardo Bazán y Concepción Arenal se llevan la palma de la desidia. Únicamente está “íntegra” –y ello, por razones obvias de proximidad al ayuntamiento– la dedicada a la heroína coruñesa más universal, por excelencia, del siglo XVI.

Esta estatua se debió al celo, constancia y coruñesismo del que fue alcalde de la ciudad, Francisco Vázquez. Si acaso un detalle: la heroína está apuntando con su lanza al mismísimo ayuntamiento y, a juzgar por lo “bien que lo hacen” algunos munícipes, bien haría la heroica mujer en arrojar la lanza.

Y ya que estamos enfaenados con damas coruñesas, permítasenos que refresquemos la memoria de todos, enumerando las que figuran en el opúsculo de Reiriz: Adelaida Muro (benefactora del siglo XIX); alcaldesa Berta Tapia (política del siglo XX); Ángela Blanco de Soto (filantrópica del siglo XX); Carmen Rodríguez-Losada Trulock (benefactora del siglo XX); Concepción Arenal (escritora y activista feminista del siglo XIX); Emilia Pardo Bazán (novelista del siglo XIX); Fanny Garrido (escritora del siglo XIX); Isabel López Gandalla (enfermera del siglo XIX); Juana de Vega (dama del liberalismo coruñés del siglo XIX); Margarita Ponte (activista coruñesista del siglo XX); María Barbeito (escritora, socióloga y pedagoga del siglo XX), María Casares Quiroga (actriz de cine y teatro del siglo XX), María Luisa Durán Marquina (periodista y figura de la cultura del siglo XX); María Pita (nuestra heroína); Marina Nieto Álvarez (docente del siglo XX); María Victoria Fernández-España (periodista, escritora y política del siglo XX); Modesta Goicouría (benefactora del siglo XIX); Rosalía de Castro (poetisa de renombre internacional del siglo XIX); Sofía Casanova (escritora y periodista de la primera mitad del siglo XX); y Teresa Herrera (benefactora del XVIII). Quiera Dios que cuando estas líneas vean la luz, haya desaparecido la porquería de las estatuas.

ESAS DAMAS CORUÑESAS