Olas de calor

|

Con el cambio climático pasa como con Santa Bárbara. Un invierno sin lluvias hace que cualquier conversación de ascensor empiece con ese tan manido “hay que ver como está de loco el tiempo”. Y lo mismo sucede con las olas de calor, como la que estamos sufriendo desde hace más de una semana. El calentamiento nos viene a la mente ahora que lo sufrimos en carne propia. El interés de la sociedad por los problemas tiende a ser efímero y nos cuesta centrarnos y buscar soluciones a largo plazo. Sólo cuando el desastre es inminente parece que despertamos. 
El calentamiento global no es un tema nuevo, pero ahora con esta ola de calor parece que vuelve a ponerse de actualidad. Y eso que a principios de año tuvo lugar la Cumbre de París para el Cambio Climático. Pero por aquellas fechas no teníamos que refugiarnos bajo el aire acondicionado para soportar las peores horas del día. Quizás sería una buena idea que la próxima cumbre se celebrase en plena canícula para ver si de esta forma las cosas cambiaban un poco.
Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es uno de los grandes caballos de batalla. Cuesta mucho que los países industrializados acepten recortes. Y los que están en vías de desarrollo también son reacios por lo que consideran un escollo que deben superar a mayores. Por eso, estudios como el que acaba de ser publicado en la revista Science por el equipo encabezado por Juerg Matter, de la Universidad de Southampton son tan esperanzadores. En la planta islandesa de CarbFix se han dedicado a inyectar dióxido de carbono, uno de los principales gases causantes del calentamiento global, en pozos que atravesaban lava básaltica a una profundidad de 400 y 800 metros. El resultado es que la mayor parte de ese dióxido de carbono en el plazo de dos años se convertía en piedra. Anteriores trabajos habían investigado sobre esta posibilidad de inyectar el dióxido en la tierra, pero no estaba claro cual sería su repercusión y si funcionaría realmente, por no hablar de los elevados costes económicos que los hacían inviables. Ahora se abre una nueva vía para solucionar uno de los grandes retos de la humanidad. Pero esto no quiere decir que el problema se haya solventado ni mucho menos. Las políticas dirigidas a la reducción en el uso de combustibles fósiles siguen siendo una prioridad.
 

Olas de calor