Dia del amor fraterno

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fue una iniciativa de la Iglesia para promover el amor entre las gentes y recuerdo que se añadía al paisaje una cuestación para Cáritas. Pero es que hoy además, si mi calendario no se equivoca, ayer fue el día dedicado a la salud. Por eso desde este balcón solo encontrarán fraternales aplausos para los buenos y, no hay más remedio, un tirón de orejas a los malos.
¿Recuerdan las chuflas y críticas de la derecha casposa a lo que llamaban “soldaditos de Zapatero” para referirse a la Unidad Militar de Emergencias que dan el callo, desde primera fila, para ayudar a sus conciudadanos? Un aplauso para ellos y no hay perdón para los malos pues SÍ SABEN LO QUE HACEN.
Un tupido velo para el señor Rajoy y su primo el científico que no creen en el cambio climático. De cara a la pared en cualquiera de las playas y paseos destruidos por tormentas de lluvia y viento.
Confinamiento a los Aznar, en el rincón oscuro de cualquiera de sus residencias, por su huida a Marbella escapando del virus, que mereció una crítica del N.Y. Times.
Aplauso encendido y un poco envidioso para el señor Bill Gates cuando anunció en 2015 desde Vancouver un sistema de salud a escala mundial pues puede activarse un virus muy peligroso. Y tirón de orejas a los líderes mundiales que le llamaron agorero. Para ellos una gripe.
Un reconocimiento de sano orgullo a la OMS (Organización Mundial de la Salud), por sus elogios a España y a su gobierno por la respuesta ante ese virus con corona y mala leche. Y una palmadita, un poco menos que un capón que es día del amor fraternal, a los de las bulas, a los que no cumplen las normas, a los que aprovechan la ocasión para dar pataditas en las canillas a los ejecutivos –nacionales, autonómicos, locales– que hacen lo mejor que pueden ante un problema a escala mundial que desborda a todos.
Mil aplausos a esa brigada de solidaridad –desde los sanitarios hasta los que limpian la ciudad– pasando por otros que no saldrán en los periódicos y que son la primera barrera frente a la pandemia. Y no podemos poner la otra mejilla ni hacernos los sordos ante todos los testimonios que nos recuerdan los recortes y precarizaciones del PP. Esos valientes trabajadores que cuidan nuestra salud han salido a las calles una, diez, cien veces, quejándose de esos recortes. Ni olvidamos ni perdonamos.

Dia del amor fraterno