PPASEN Y RYAN-SE

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La crisis se ha llevado por delante el trabajo, la casa y los ahorros de mucha gente. En muchos casos se ha llevado hasta los hijos, que han tenido que emigrar (800.000 españoles se han marchado al extranjero desde 2010), pero lo más doloroso es que la crisis haya demolido el sentido de la dignidad colectiva de los ciudadanos. Ser ciudadano es una cualidad que otorga derechos y obligaciones, un status que garantiza que los poderes públicos le respetan y le protegen, y por eso más allá de los innumerables casos de corrupción que nos invaden, impactan comportamientos que demuestran el desprecio absoluto a los ciudadanos. Dos ejemplos: Uno el de los responsables de la Hacienda Pública cuando responden al juez Ruz que el PP es como una ONG y no tiene por qué declarar y tributar por las donaciones ilegales que recibe; otro, ese episodio de Ryanair negando el embarque de un niño que necesitaba con urgencia un trasplante  de hígado y riñón.

 

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