El delicioso sabor de la miel de la casta

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FEIJÓO sigue haciendo méritos para confirmar que cuando proclamó que él era más de Podemos que los de Podemos decía la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Al hilo del finiquito que cobraron los exsenadores de la breve legislatura concluida en mayo, dio una nueva prueba de la autenticidad de sus palabras y lo hizo muy a la gallega; mostró su contrariedad, pero de aquella manera, afirmando que reclamar la indemnización es “una cuestión muy opinable”. Tan opinable es que Martiño “2.0” Noriega salió corriendo a respaldar a sus compañeros de En Marea, originariamente un espacio multicultural hispano-galaico y ahora sabe Dios qué– porque habían hecho muy bien en trincar los 8.345 euros. Es verdad que también hubo peperos y sociatas que pidieron la esmola, pero ellos ya sabían que la miel de la casta era sabrosa, los que lo ignoraban, pero ya la han convertido en un alimento indispensable de su dieta, son los que venían a transformar el mundo y, por lo que se ve, han preferido transformarse ellos en seres mundanos.

El delicioso sabor de la miel de la casta