EL TAMBOR DE EUROPA

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Europa me recuerda a Oscar, el protagonista de la novela de G. Grass el Tambor de hojalata. Un continente que toca impetuoso su tambor a fin de disuadir al mundo de la injusticia, y que si alguien se lo quiere arrebatar grita con tal precisión que es capaz no solo de quebrar el cristal sino de horadarlo a su gusto. Europa es un clamor en la tamborrada de lo humano y sus derechos. La causa de hoy son los refugiados sirios que recorren las fronteras reclamando espacio lejos del horror de la guerra. El drama no es menor, pero demanda algo más que la infantil tentación de aporrear el tambor a fin de desorientar a criminales y confundir a tiranos. Como tampoco sirve gritar buscando quebrar las voluntades de aquellos que los mueven a ese injusto éxodo. No son de cristal sino de roca. Ajenas a ardorosas proclamas o preclaros discursos. Tenemos la obligación de crecer aunque no nos guste. Los sirios no huyen del hambre sino de la tiranía y el terror.

EL TAMBOR DE EUROPA