Agárrense que vienen curvas

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a he comentado alguna vez que yo no tengo carnet de conducir, con todas las ventajas e inconvenientes que ello conlleva. Por una parte nunca tengo que preocuparme por si al salir de fiesta me tomo una caña de más o una de menos, pero también es cierto que me desgasto las suelas caminando o dejo parte de mis dineros en blablacar. Ya les adelanto que esa empresa, conmigo en esta situación, no se va al tacho ni queriendo.
Pero lo que venia yo a relatar hoy partiendo de esta premisa es que lo difícil, a mi juicio, de aprobar el examen de conducir no es la parte teórica, pero que aún así tiene lo suyo. Porque hay cada señal, que vaya por Dios... Pensaba en esto tras ver un monólogo en el club de la comedia en el que se hacía cierto chiste sobre el tema, pero que tiene un trasfondo de verdad infinita. Vamos a ver, ¿a cuento de qué una señal de peligro por aviones? Ni que condujesen ustedes por una pista de aterrizaje. Un aeroplano puede estrellarse en cualquier lugar, claro, pero deduzco que eso es un tanto improbable. Incluso aunque sea en las inmediaciones de Alvedro o Lavacolla. Es decir, catástrofes al margen, que el piloto se encargue del tema, porque no va a estar el conductor de un Renault Clío  preocupado por si se le siniestra un avión en plena AP-9. 
El tema de animales en libertad es otra broma también, porque hay una señal que alerta de este peligro en ciertas zonas de monte pero hay otra que directamente indica la posibilidad de choque de un vehículo contra un Bambi, o similar. Pues esta segunda quizá estaría más cerca de avisar al animal que a nosotros, rollo: “ojo que Estopa dijo que un Ford Escort tuvo un piñazo con un Seat Panda, no sea que venga otro y te lleve a ti por delante amigo mío”. Todo muy loco, la verdad. 
Luego ya si entramos en tecnicismos como los límites gálibo me vuelvo tarumba, porque salvo que tomes el volante de un camión no tienen importancia para ti y la señal de vehículo largo se puede confundir con el gusto por mostrar la bandera nacional. Un lío, ciertamente...
Aún con todo, yo aprobé el teórico a la primera y me quedé en la cuneta tras diez prácticas con nuestro conocido monitor de autoescuela loco, al que ya en su día le dediqué unas bonitas palabras en un articulo. Veremos si esta maldición algún día se aparta de mi y tomo las riendas de un vehículo. Ese día les avisaré con un contundente mensaje del tipo: “xente ás leiras que ven Irene”. Por aquello de no matar a nadie y dejar los fallecimientos en manos de la selección natural. No se preocupen mientras tanto, que yo, como la DGT, no puedo conducir por ustedes. Eso que nos ahorramos...

Agárrense que vienen curvas