A elecciones

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Quiero pensar que no nos están tomando el pelo. La izquierda no es capaz de ponerse de acuerdo y las urnas nos esperan para que los españoles demos solución a lo que los políticos han sido incapaces de solucionar. Tener a España sin gobierno no sé si es malo o bueno porque a veces las cosas funcionan mejor cuando las decisiones no ponen palos en las ruedas y se permite que la inercia fluya. Es una insensatez por parte de los que viven de la cosa pública pues la ciudadanía pudiera pensar que sus representantes son innecesarios y que con los tecnócratas que tenemos en nómina podemos arreglarnos. 

Tampoco sé cual podrá ser la respuesta del cuerpo electoral, cuatro elecciones en cuatro años pueden animar a la abstención de los votantes hartos de que su voto no valga para nada y decidan dedicar el día de las elecciones a pasear o a mandar a paseo a los candidatos. Todo apunta a elecciones porque la demoscopia le dice a Sanchez que puede mejorar resultados y al PP también, todo ello a costa de Podemos y Ciudadanos. El bipartidismo puede lograr renovar energías ante la inutilidad de las nuevas fuerzas que venían a solucionarlo todo y se han quedado en el intento. 

Podemos ha perdido su razón de ser y parece haberse convertido en casta vieja, eso sí, acomodada a la vida plácida de las instituciones y los sueldos y subvenciones que tanto criticaban. Rechazar los ministerios que les ofreció Sanchez fue un error y como consecuencia se diluyen como azucarillo. Ciudadanos lo ha complicado todo y ha rehusado ante la oportunidad de condicionar las políticas socialistas para centrarlas y demostrar así su capacidad como alternativa de centro. Ello hubiera supuesto un gobierno de centro izquierda, estable y con mayoría suficiente para agotar una legislatura asumiendo las reformas que nuestro país necesita. Todo eso quedó en vía muerta por las decisiones ególatras de un Rivera prepotente al que España le queda grande tras defraudar en Cataluña con una nefasta gestión de su efímero éxito electoral de las últimas autonómicas. 

Y así, entre personalismos, prepotencias, chulerías e irresponsabilidades, España se dirige a la encrucijada de caminos sin una hoja de ruta clara, mientras, la economía se resiente y donde ya aparecía la luz al final del túnel, volvemos a ver oscuridad e incertidumbre, todo lo contrario de lo que necesitamos. No parece que vivamos tiempos de mayorías claras de gobierno y por ello se impone el pacto. Bien pudiera suceder que los votantes dibujaran un panorama parecido al de ahora, con algunas variaciones en escaños que no evitarían la necesidad de acuerdos entre fuerzas políticas y, entonces, ¿serán tan irresponsables de llamarnos por quinta vez en cuatro años? 

No sé bien lo que los jefes políticos están pensando, es más, no sé si piensan, pero percibo lo que pensamos las bases, los votantes de a pie y no entendemos nada, pero sí sabemos lo que nos está costando salir adelante, pagar las facturas que no paran de subir y mantener a nuestras familias con una vida digna. De nuevo denuncio la falta de empatía de los gobernantes con los gobernados y la indolencia que muestran con nosotros, mientras se enredan con asuntos de bajo perfil y ajenos a nuestros intereses reales. 

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