EL PP

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Hace cuatro años el PP tenía un poder absoluto del que se vanagloriaban y no sin razón. Nunca nadie había tenido una mayoría absoluta tan determinante y tanto poder en casi todas  las autonomías. Hoy esto ha desaparecido, aunque mantienen un número importante de votos, entre el desconcierto y la ausencia de autocrítica.  Otra vez eso de que se rompe España, vamos a los infiernos, el futuro está lleno de ácidos que disolverán nuestra alma en el fango de la incertidumbre y el ocaso económico. Entonces, ¿qué es lo que les ha hecho perder?  La mayoría absoluta se la dio la crisis que hizo fracasar a Zapatero y el discurso repetido hasta la saciedad, y no por eso menos mentiroso, de que no hay recuperación económica sin la derecha. Esa mayoría absolutísima consolidó el descaro, el desparpajo de lo privado. Lo privado es la renuncia a todo lo que significa cohesión social.  El asalto a lo público con el PP ha sido brutal. Alguien podría contabilizar todos los desfalcos, obras inútiles, privatizaciones encubiertas y nos podría decir si con todo ese dinero habría crisis, se hubiera liquidado el estado del bienestar. No es verdad que con lo privado todo funciona mejor ya que lo privado siempre se enriquece arrimado a lo público y debilitándolo  para así demostrar que es imprescindible. Con una política económica marcada por Europa, Rajoy se limitó a copiar al dictado todo los que ellos querían y ser más papista que el papa. Ni una puesta en duda de nada, más europeos que Alemania o Francia y desde luego que Inglaterra, nos limitamos a dormir tranquilos porque los camareros de Europa siguen aquí. No se ha reformado el tejido industrial, ni una ley de educación consensuada y sobre todo nada de lo que podamos estar orgullosos. Eso sí muy duros con Cataluña,  que nos está recordando continuamente si somos  una nación o  un vacío. Todo el autoritarismo que nos ahorramos fuera lo soltamos aquí. Con su poder absoluto han renunciado a restañar las heridas que la crisis ha originado a los españoles, en definitiva, a la regeneración. Han levantado un monumento a las élites sobre la pobreza, la precariedad y la emigración juvenil.

EL PP