La falta de sociabilidad lleva al Gobierno local a otra derrota

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EL día había amanecido bien. Alvedro, pese a ser competencia de Alberto Lema, había ganado pasajeros en julio. Es verdad que la estacionalidad, como ocurre con el paro, es muy importante en los balances del aeropuerto y los vuelos durante las épocas de vacaciones van mucho más llenos. Pero todo se torció pocas horas después, en el pleno municipal. Le cayeron por todas partes a la Marea, nasía pa’ganá, pero especialmente a cuenta de su intención de aprobar un modificativo de crédito sin haberlo negociado previamente con nadie. El desenlace fue el de siempre. ¡No! Tanto se repite esa situación que cada vez parece más lógico que se haya extendido la idea de que a la xente do común le va el masoquismo y que disfruta cuando la fustigan los otros grupos. Pero no todo iban a ser desgracias, la pseudopeletera Silvia Cameán no perdió la sonrisa. Desde hace una temporada se le nota especialmente contenta, pero ayer desbordaba alegría. El pleno había aprobado la renta social y ella ya podría editar más folletos. ¡Qué ilu!

La falta de sociabilidad lleva al Gobierno local a otra derrota