EXPRESIDENT DE MODA

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Comparte páginas con la prenda estrella del verano y los estilismos de famosas creadoras de tendencias. El presidente autonómico juzgado por el caso de los trajes reaparece a todo color en una revista de moda. O el suyo es un sentido del humor extraordinario o se ríe de nosotros.

Una entrevista de perfil político adornada con imágenes de reportaje de prensa rosa. De la de toda la vida, por supuesto. El comentario amable y la foto estudiada. Camps, dandy desenfadado en el corazón de la Albufera con bodegón frutal y casa de campo al fondo. Camps, diestro navegante manejando una barca entre los juncos. Camps, pose de pensativo galán, mirando al horizonte. Sonrisa blanca y bronceado. Solo falta el logotipo sobreimpresionado de una elegante firma de ropa.

Parece cómodo en su papel de damnificado victorioso. Todo apunta a que sabrá sacarle beneficio. La política voluble y la memoria frágil pueden ser sus aliados

 

Se gusta y no lo disimula. Dice de sí mismo que tiene un bagaje impresionante. De arreglar el tráfico de Valencia hasta, asegura, hacer que la comunidad se sintiera por primera vez en muchos años fuerte, próspera, digna, moderna y leal a España bajo su gobierno. Combina la seguridad, en la que se atisba un punto de arrogancia, con la idea de inocente maltratado. Pero sin caer en el victimismo. El héroe cuestionado que regresa con el empuje de la absolución judicial.

Dibuja una estampa perfecta del día que supo de la publicación en la prensa de la trama de los trajes. Noche en familia, la Super Bowl en la televisión y la llamada fatal que le avisa de que su nombre va a estar asociado a la palabra corrupción en la portada de un diario. En el recuerdo hay un baile de fechas -casi tres semanas de diferencia entre el partido y la aparición de la noticia-, pero no vamos a dejar que la realidad nos estropee una buena historia. Ese es el aire que desprende el expresidente valenciano; el de un contador de historias, probablemente maquilladas para que luzcan más bonitas.

Media España sigue creyéndole culpable. Él prefiere hablar de los que le apoyan. Miles de ciudadanos, dice, que están con él. Le quieren. Parece cómodo en su papel de damnificado victorioso. Todo apunta a que sabrá sacarle beneficio. La política voluble y la memoria frágil pueden ser sus grandes aliados. Cuentan que en Génova tiemblan ante la posible vuelta de Camps a la primera línea. Quizá Rajoy, que juró que siempre estaría detrás del valenciano, teme ahora que le haga sombra. Él avisa: “Me siento más preparado que nunca para ser presidente de la Generalitat o del Gobierno”. Que nadie lo descarte.

EXPRESIDENT DE MODA