La hora de la responsabilidad

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ndependientemente de la posible validez de los tres votos nulos que provocarían un empate en las elecciones para la Secretaría General del socialismo ferrolano, el resultado arroja una Asamblea matemática y partidariamente dividida en dos a la que, ahora más que nunca, habrá que esforzarse en unirla para alcanzar los objetivos del Partido a nivel local, que no son otros que recuperar presencia en el debate político de la ciudad, con sus propuestas, para conseguir gobernar en beneficio del conjunto de todos nuestros vecinos. Y para facilitar esa tarea, es imprescindible hacer un análisis crítico para abordarla.
En primer lugar, la gestión de la ejecutiva saliente, dirigida por Beatriz Sestayo, fue aprobada por un escaso 39% de los votantes. Es decir, un 20% de los que finalmente le dieron su voto y un 61% del total de la Asamblea no apoyaron el trabajo político realizado en estos últimos años. A mi modo de ver, entre las causas de tan escaso apoyo se encuentra no haber leído correctamente la pérdida de seis mil votos en las últimas elecciones municipales que llevó al PSOE a reducir su representación en dos concejales y quedar como tercera fuerza política en la ciudad, cuando pocos años antes, con Vicente Irisarri, había sido la primera. Luego, la falta de explicación para justificar la entrada en un gobierno municipal, a sabiendas que no le podía dar estabilidad, la precipitada salida de concejales de su grupo sin una explicación convincente, la posterior salida del gobierno y la penosa ruptura interna del grupo municipal. También, la marcha con portazos de destacados miembros de su Ejecutiva. Y todo, sin el menor atisbo de autocrítica que seguro le facilitaría proponer soluciones a semejante situación.
En segundo lugar, si se persiste en mantener una ejecutiva sin contar con la participación de la otra mitad de la agrupación local, se ahondará en la división, acarreará más pérdida de apoyo electoral, haciendo residual su presencia, y desanimará todavía más a los afiliados. Creo que es obvio que para que un partido tenga posibilidades de ganar unas elecciones, necesita mostrar la máxima cohesión interna.  
Por último, es un hecho esperanzador la alta participación del martes que nos muestra a una militancia socialista muy viva y preocupada por el futuro, con ganas de participar y aportar, por lo que después de realizar aquel análisis crítico, sería lógico concluir que es hora de que los dirigentes locales del Partido Socialista muestren responsabilidad política para iniciar un proceso de unidad interna, sin marcha atrás, con respeto a todas las opiniones, desde la lealtad, que enriquezcan el necesario debate dentro de una organización política.  
ramonveloso@ramonveloso.com

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