GEEK

|

Al parecer el término geekhace alusión a los usuarios miembros de una nueva “élite cultural” obsesionada con las nuevas tecnologías y los ordenadores. También he leído que un tal Jon Katz afirmó en cierta ocasión que “la mayoría de los geeksse sobrepusieron a un sistema educativo sofocantemente tedioso, donde estaban rodeados de valores sociales detestables y compañeros hostiles, para terminar creando la cultura más libre e inventiva del planeta: Internet y la World Wide Web”.
El estupor se apodera de mi pobre mente con la descalificación total y sin anestesia de la historia de la humanidad, hasta que llegaron los susodichos geeks a salvarnos de la tediosa situación cultural en que vivíamos. Si alguno de nuestros clásicos levantase la cabeza y le hablaran de cultura como mero medio de comunicación, supongo que se quedaría tan desconcertado como yo.
Lope de Vega, que sí que perteneció a una verdadera “élite cultural”, en plena madurez intelectual escribió aquello de que “para andar conmigo me bastan mis pensamientos”. Quizá él también había descubierto  a muchos compañeros de viaje hostiles y detestables de los que quiso prescindir, pero no era tan estúpido o engreído como para afirmar que la cultura era él o sus escritos, difundidos por el gran invento de la época como era la imprenta.
Si esto de la cultura libre e inventiva consiste en ponerle nombrecitos curiosos, a los furibundamente maniáticos de las últimas novedades tecnológicas,reconozco mi atraso al respecto. Que uno haya inventado la fregona no quiere decir que hasta entonces no hubiera limpieza, simplemente facilitó algunas faenas y todos estamos muy agradecidos. Igual ocurre con la sabiduría o la cultura, las posibilidades de su transmisión y divulgación no siempre están directamente relacionadas con las de su propio desarrollo. Es más, como se dice vulgarmente, confundir los adelantos técnicos con la cultura es “coger los rábanos por las hojas”.
Dudo mucho, y pido perdón por mi torpeza, que un grupo de frikis, por seguir con la terminología al uso, saque a nadie del tedio; incluso me atrevo a pensar que, por lo menos en algunos casos, su esnobismo y afán de estar a la última, nada tiene que ver con la verdadera cultura. Se da la paradoja de que se puede llegar a tener el mejor y más desarrollado soporte tecnológico de comunicación y, en cambio, no tener nada que decir.
De hecho, por desagracia no parece que vivamos un momento particularmente productivo desde el punto de vista de la cultura, concebida como progreso del pensamiento humano; ni que las nuevas tecnologías sirvan por sí mismas para sacar a muchos de la ignorancia. Dicho todo esto, eso sí,desde la perspectiva de quien se considera miembro afortunado de la era tecnológica en que, por suerte, nos ha tocado vivir

GEEK