CLONACIÓN TORY

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Disfruté con regocijo “La dama de Hierro”. Película todo sutileza –pasión, humor, ternura– donde su directora Phyllida Lloyd traza un retrato profundo, conmovedor, sensible y delicadísimo de la tory Margaret Thatcher, premier británica. Después la noche transcurrió en duermevela pensando en España. Me revolví mil veces en la cama, tapándome y destapándome con acritud de sábanas y revoltijo de alma ante una mujer ejemplar que ha consagrado a su país la vida, superando dificilísimos momentos de la década de los ochenta y capitanía equiparable a las ejercidas por los dos Pitt, Benjamín Disraeli y Winston Churchill.
En la pantalla local una gran actriz, Meryl Streep, acompañada por el buen hacer de un notable conjunto de compañeros, hábiles técnicos y una cámara indagadora que tras el espejo descubre el más allá, acompañada por banda sonora exquisita sobre la que destaca “Norma” de Bellini al abandonar, entre pétales rojos, la casa número 10 de Dwoning Street. Una gran estadista conservadora. Indesmayable. Aferrada a su dignidad y principios. Sin bajar nunca la guardia en las más difíciles situaciones: enfrentamiento trades-unión, huelgas salvajes, finanzas, saneamiento de la libra, terrorismo IRA y la misma guerra de las Malvinas contra Argentina…
¡Si pudiésemos hacer cambios extrapolables a España y nuestro presidente! ¡Infundir el coraje de la adalid inglesa al más bien cortito y dubitativo Mariano Rajoy, incapaz de meter en cintura a los hombres de su propio partido… y después al resto! Porque no se trata de borrar la obscenidad de cinco millones de parados, sino de abofetear a sindicatos, patronal y partidos políticos, sin subvenciones ni dádivas. Devolver valores al país exigiendo responsabilidades y sentido ético, confiriendo al Poder Judicial independencia. ¡Suspiramos por una clonación de servicio y sacrificio!

CLONACIÓN TORY