Gracias, muchas gracias, sr. Almunia

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Hace algunos días, el Tribunal General de la Unión Europea dictó una sentencia por la que se anulaba, por ser contraria a Derecho, la consideración de “Ayuda de Estado” al denominado “Sistema español de arrendamiento financiero de buques” (SEAF).
Ante la noticia, uno no puede por más que traer a su memoria al socialista y excomisario de Competencia de la Comisión Joaquín Almunia, y agradecerle su empeño en poner en jaque al sector de la construcción naval de nuestro país.
Gracias a él, los astilleros holandeses y asiáticos nos han arrebatado una gran pate del mercado de construcción naval, o lo que es lo mismo, hemos perdido multitud de puestos de trabajo.
Gracias a él también, la Comisión, muy probablemente, se enfrentará al pago de las deducciones fiscales que se dejaron de percibir por los astilleros, y a resarcir los daños y perjuicios que con todo la razón el sector tiene derecho a reclamar…y, adivina, adivinanza… ¿saben de dónde saldrá el dinero? Yo se lo digo. De los impuestos que pagamos todos. Pero no se confundan, este detalle sin importancia no puede eclipsar la gran labor de este gran estadista ¡Por Dios!
Hay que ser más condescendientes. Por eso estamos de acuerdo con el diario “El País” al calificar la decisión del político como un simple “error”. Bah! Una cosa sin importancia ¿quién no se equivoca en esta vida? y más en contra de la industria de su país… por favor, cualquiera ¿no?
En fin, que como el lector tiene ocasión de comprobar, debemos muchísimo a este “gran” hombre. Propongo que en su honor se convoque una gran manifestación en toda Galicia para reivindicar la obra de esta socialista ilustre. Es lo mínimo que podríamos hacer para honrar la memoria de este cadáver político ¿no les parece?
Además, en todas las escuelas públicas de Ferrol debiera ser de lectura obligatoria su libro de “Memorias”, que publicadas en el año 2001, serán sin duda la mejor referencia que nuestros jóvenes puedan encontrar para ir por la senda del criterio, rigor, sapiencia y seriedad.
Nunca olvidaremos todo lo que ha hecho por nosotros, Sr. Almunia. ¡Nunca!, se lo aseguro. Aquí estaré yo y otros muchos para recordarlo. 

Gracias, muchas gracias, sr. Almunia