Ángeles de la guarda

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Diferenciar la política de la gestión es una virtud que no todos los cargos electos son capaces de llevar a cabo. Hay departamentos en los que la discreción es un factor decisivo porque, como ocurre en el caso de los Servicios Sociales, se trata con personas que no están atravesando el mejor momento de su vida. La crisis económica desbordó estos departamentos en todos los ayuntamientos y todavía hoy, cuando nos dicen que ya está superada, siguen recibiendo un aluvión de peticiones. Lo peor para los concejales que gestionan necesidades y emociones de todo tipo es la impotencia de no poder dar respuesta inmediata a todo requerimiento que lo precise. Los recursos en la Administración pública son siempre escasos y en los servicios sociales más dada la situación de precariedad en la que viven muchas familias. Decidir en un momento determinado cuál es la prioridad es una responsabilidad enorme que trasciende lo político y por ello es necesario contar con profesionales especializados en la materia. Los gobiernos locales, a base de experiencia, han caído en la cuenta y todos los municipios, en función de sus posibilidades, destinan un importante capítulo de sus presupuestos a este fin.

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