¿POR QUÉ ME LASTIMAN?

|

El suelo está enfangado y llueve. Los niños se refugian en tiendas de plástico. Calzan tenis de los mayores que les dificultan su andar. Resfriados.
Con los mocos como su única comida. Todos ellos, mayores y menores son consecuencia de un error, de un gran error. Un error que Europa nunca reconocerá, que trata ahora de esconder como la pobreza. Apenas un plástico para cubrir tanta lluvia. “Hay falta de leche y productos básicos”.
Esta es la pobreza de los que no eran pobres. Es la pobreza de la abundancia, de la mano de obra cualificada, en muchos casos universitarios. Están esperando a que los gobiernos europeos firmen su error y escondan bajo las alfombras turcas toda la pobreza y los ríos de hombres, mujeres y niños sin futuro. El mundo occidental es un experto en eso. Luego formaremos tribunales donde un juez, cómodamente sentado, justificará nuestra abundancia, dictará sentencia contra la humanidad por genocidio pasivo o algo así. 
Pero los ojos de los niños ya no tendrán remedio. Habrán muerto bajo la tinta de un tratado o un acuerdo, o lo que sea. Para poder dormir encerraremos a alguien por robar una zanahoria dos años y nos olvidaremos de él. Llenaremos las colas de los súpers para comprarles algo de comida pero no obligaremos a nuestros gobiernos a hacer políticas humanitarias. Un niño camina lentamente hacia el objetivo de la cámara, con las piernas al aire, los tenis a medio calzar, sin calcetines, de puntillas para no hundirse en el barro, con el escrúpulo de alguien a quien le da grima el suelo, ese suelo que no es el suyo. Mujeres embarazadas esperan entre el barro a dar a luz. Idomeni es un río helado, una estación de trenes donde los pies encogidos tratan de evitar el suelo convertido en un lodazal. 
El mismo lodazal que es la metáfora de esta Europa en la que nosotros también nos vemos atrapados, esta Europa llena de gobiernos en entredicho y una Inglaterra puesta de perfil por si tiene que salir corriendo. Idomeni ha puesto en entredicho nuestra dignidad como europeos. Y los niños no entienden por qué los lástiman.

¿POR QUÉ ME LASTIMAN?