La terapia contra la adicción al móvil

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IKER Casillas, aquel portero del Madrid del que se aseguraba que era un espía en el vestuario y después se descubrió que era un topo, porque con demasiada frecuencia ni veía los balones que iban hacia su portería, está en el punto de mira de su entrenador, Sergio Conceiçao. El técnico lo ha condenado al banquillo por entrenarse mal y porque utiliza demasiado el teléfono móvil en las concentraciones. Se supone que será para estar en contacto con su mujer, Sara Carbonero, con la que para intercambiar una mirada hay que protegerse con una careta de soldador, porque para hablar con Mourinho, parece un poco más difícil.

 

 

La terapia contra la adicción al móvil