Las genialidades se imponen en la capital del Reino

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CUANDO la abuela Carmena era nieta, en España imperaba el pensamiento único, lo mismo que el plato único, que se servía en muchas casas, pero nunca en la de los pensadores únicos; su mesa era siempre de menú largo y variado. Ahora que la abuela Carmena ya no es nieta, ha inventado la dirección única, no para los coches, que esa ya existe hace muchos años –posiblemente desde la infancia de la alcaldesa de la Villa y Corte–, sino para los peatones, que empiezan a caminar por una calle y deben seguir hasta el final, sin posibilidad de volver atrás. Una auténtica genialidad, como genial es que Hacienda haya intervenido las cuentas del Ayuntamiento por los desatinos de sus concejales y ella, para no reconocerlo, proclame que se trata de una “tutela financiera incrementada”... Para sacarla a hombros de Las Ventas.

Las genialidades se imponen en la capital del Reino