De dentro hacia fuera

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erminó el espectáculo. No hay español que no haya tomado partido en el debate interno del PSOE, al que todos pudieron asistir en directo, y a la incontestable victoria de Pedro Sánchez en la primarias socialistas que lo sitúa ante una gran responsabilidad, tanto interna de partido como externa para el conjunto del país.
Primero, lograr un equilibrio interno, pues a la par de defender su propuesta ganadora apoyada por un total de 74.223 afiliados necesita respetar e integrar a los 112.184 que no lo hicieron, entre ellos los 73.612 que votaron otras opciones, porque como acertadamente recordó recientemente Javier Fernández, presidente de la gestora socialista, el Partido Socialista no es una plataforma electoral al servicio de un líder. Tampoco puede olvidar que estos días está debatiéndose en todas las agrupaciones de España una ponencia marco para su deliberación y aprobación final en el 39 Congreso Federal, que marcará la línea política para los próximos años. 
Por eso, sería bueno que rebajen el tono aquellos que por haber apoyado y votado al nuevo secretario general pidan para si todo el poder, obviando que el PSOE es un partido coral y, por tanto, necesita ordenar equilibrios internos con que conciliar las diferentes inquietudes que conviven bajo el paraguas de la organización socialista.
Estoy convencido que sólo así Sánchez logrará un liderazgo interno incuestionable que se proyecte hacia fuera para proponer, con base socialdemócrata, salidas reales  al círculo vicioso de crisis, de la que van ya para diez años, con su consecuencia de aumento de desigualdad y falta de perspectivas para los jóvenes, además de afrontar específicos problemas españoles como la cuestión territorial y la regeneración de las instituciones democráticas. Ya no valen respuestas viejas para abordar el paradigma en que estamos inmersos por la archisabida globalización facilitada por las nuevas tecnologías, además de los cada vez mayores problemas medioambientales. Términos como robotización o internet de las cosas, desafección de los partidos políticos tradicionales o nuevos círculos políticos, renta básica o economía colaborativa resuenan desordenados en nuestras seseras y hay que ordenarlos.
En definitiva, que Sánchez le ponga cabeza para fortalecer la organización interna del PSOE, primer paso para ser creíbles a los ojos de la sociedad. 
 

De dentro hacia fuera